NI UN TÍTERE CON CABEZA.

(Una mirada escéptica de un publicitario a todo lo que intentan vendernos).

Los recortes, el sentimiento de culpa y ciertos versos apócrifos de Bertolt Brecht.

Todos recordamos la situación en el colegio. Alguno de nuestros compañeros de clase había hecho una barrabasada tipo romper alguna cosa, hacer desaparecer algún examen o escribir en la pizarra alguna palabra altisonante que rimara, por ejemplo, con fruta. Y entonces entraba el profesor y decía las recurrentes palabras: “Que salga el que lo ha hecho. O toda la clase estará castigada”. Y al final el profesor lograba su objetivo de averiguar quién lo había hecho. Porque el autor confesaba, bien por remordimientos de que todos los demás fueran castigados por algo que solo había hecho él, bien por miedo de callarse y ser apedreado a la salida del colegio por parte de todos los demás.

La táctica consistía en amenazar con la socialización de la culpa. Es decir, en argumentar que alguien dentro del grupo era culpable y en extender la penitencia de la culpa a todo el grupo por entero.

Es lo que popularmente se llama pagar justos por pecadores. O si nos pusiéramos un poco exquisitos y nos diera por ponerle un nombre en inglés, Socialization of Guilt (que suena mucho mejor y como más serio, ¿verdad? Es lo que tiene el inglés, que todo suena muchísimo mejor, solo hay que ver la diferencia entre usar el muy extendido concepto actual de Storytelling o decir Narración de Cuentos. Con el primero uno parece docto, experto e ilustrado, todo un gurú. Con el segundo, uno parece Miliki).

Ahora bien, si reparamos un poco en ello, nos daremos cuenta de que este mecanismo que vimos en nuestra adolescencia se está aplicando hoy de manera recurrente por el poder.

¿Para qué?

Fundamentalmente para, usando la culpa de algunos como justificante, aplicar medidas que saben que no van a gustar e intentar dirigir la animadversión no hacia ellos que toman esas medidas, sino hacia aquellos a los que se atribuye la culpa de tener que tomarlas.

Veamos rápidamente algunos ejemplos.

1) El copago sanitario. De repente en la argumentación pública por parte del poder aparecieron unos culpables. Los que abusan de pedir recetas. Y por eso no es casual que a la medida del copago se la llame Ticket Moderador. Porque así se alude a esos abusadores y se justifica por ellos que todo el mundo tenga que pagar. (Es, obviamente, la Socialization of Guilt. Qué bien suena, estoy por registrar el nombre).

2) Las medidas en el Código Penal para los participantes en manifestaciones. Tanto el Ministro del Interior del Gobierno como su homólogo del Govern de la Generalitat están abogando por que la resistencia pasiva sea equiparada al terrorismo callejero. Con ello aseguran que buscan castigar a los que realizan actos vandálicos durante las manifestaciones, algunos de los cuales usan esa táctica. Es decir, como algunos vándalos emplean la resistencia pasiva, ahora todos los que la usen podrán ser acusados de pertenencia a banda criminal. Incluso la abuelita de 75 años que se sienta en el suelo para protestar por que le han bajado la pensión. (Nuevamente, la Socialización de la Culpa).

3) El déficit público. El Gobierno central asegura que algunas autonomías han sido malas y han gastado mucho más de lo que podían y eso ha hecho desviarse el objetivo del déficit público. Y que ahora, por culpa de ellas, todos tenemos que sufrir las consecuencias de la crisis de la deuda y de los recortes que se han de aplicar. (Nueva dosis de Socialization of Guilt).

4) Las becas para estudiar idiomas en el extranjero. El ministro de Educación reduce a la mitad el importe de dichas becas y las reorienta hacia el estudio del idioma en España (con el peregrino argumento de que se aprende igual estando aquí que estando fuera). Y justifica la reducción aludiendo a “no financiar aventuras de turismo lingüístico”. Es decir, se remite a que hay algunos que usan las becas para hacer viajes y turismo. Y que por eso todos deben ver reducido a la mitad el importe destinado a estudiar idiomas extranjeros. Socialización de la supuesta culpa, una vez más.

5) La retirada de la tarjeta sanitaria de los inmigrantes irregulares empadronados. La ministra de Sanidad, Ana Mato, argumenta la retirada para “poner coto a los abusos y al turismo sanitario”. Nuevamente, Socialization of Guilt. Como hay algunos inmigrantes irregulares empadronados que abusan de la tarjeta sanitaria, se la quitamos a todos.

El recurso es el mismo que usaba en sus amenazas el profesor en el colegio. La penitencia de todos para purgar los pecados de algunos.

Y sobre todo, echar la responsabilidad de las medidas a los culpables a los que se pretende penalizar. No a los políticos que las toman.

Con dos diferencias importantes. Aquí no se amenaza con la penitencia, sino que se la aplica directamente (“Como alguno ha sido malo, ahora todos castigados”). Y además la culpabilidad de esos algunos no es lo que se quiere evitar, sino una excusa que usa el poder para vender lo que le interesa hacer (“Como algunos han sido malos, pues ahora a pagar todos por ello con estas medidas que hay que tomar”).

Y esto último descansa en un hecho conocido en publicidad. Aquello que se llama insight.

Un insight vendría a ser una idea que está asentada como cierta en la cabeza del consumidor de manera natural. Es decir, algo que la gente tiene naturalmente interiorizado. (Por ejemplo, que invierno no es buena época para comer helado, que el negro estiliza o que no es buena idea dejar a tu hija adolescente a cargo de Silvio Berlusconi).

La ventaja de apoyarse en un insight para construir una argumentación publicitaria es que buena parte del trabajo (y además el difícil) ya está hecho. Como uno se apoya en algo que el consumidor reconoce como verdadero porque ya lo tiene como tal en su cabeza, lo que uno argumenta tiende a teñirse de esa credibilidad.

Y aquí ocurre lo mismo.

Como se reconoce como cierta la verdad en la que se apoya la culpa (hay algunos que abusan de las recetas, algunos violentos usan la resistencia pasiva, algunas autonomías se han excedido en el gasto, algunos estudiantes se plantean los viajes de idiomas como unas vacaciones, algunos inmigrantes irregulares han traído a familiares para beneficiarse de la Sanidad española) la conclusión final (el copago, la penalización de la resistencia pasiva, el control autonómico, la reducción de las becas, la retirada de la tarjeta sanitaria) tiende a parecer más creíble.

La clave es que esos culpables a los que se alude para justificar medidas parezcan reales en la cabeza de la gente. Porque entonces esas medidas se revisten del aura de la credibilidad.

Y sobre todo, se compran mejor y se discuten menos.

El problema de ello es que, casi sin darnos cuenta, y poco a poco, las cosas cambian a nuestro alrededor para ciertos grupos determinados. Y lo hacen a peor para esos grupos.

Y eso nos empobrece como comunidad.

Algunos pensarán que a ellos esas medidas no les afectan porque no pertenecen a esos grupos. Y por eso no les preocupan ni protestan por ellas. Conviene recordar ciertos versos atribuidos erróneamente a Bertolt Brecht y que en realidad son de un pastor protestante llamado Martin Niemoller:

Cuando vinieron a buscar a los comunistas,

guardé silencio,

porque yo no era comunista.


Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, 

guardé silencio,

porque yo no era socialdemócrata.


Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

no protesté,

porque yo no era sindicalista.


Cuando vinieron a buscar a los judíos,

no protesté,

porque yo no era judío.


Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi,

no había nadie más que pudiera protestar.

La culpa se extiende para justificar ciertas políticas. Asumirlas sin protestar (o sin reflexionar) es la mejor manera de permitir que sigan realizándose.

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22 pensamientos en “Los recortes, el sentimiento de culpa y ciertos versos apócrifos de Bertolt Brecht.

  1. Heidi en dijo:

    Visto así y aunque lo digas en ingles, esto es aun peor de lo que yo me pensaba. Pero al final va dar igual lo que digan y como lo digan, porque las revoluciones las incita el hambre y al paso que vamos…

    • Exacto. Las revoluciones solo ocurren cuando uno ya no tiene nada que perder. Pero aquí, a diferencia de países tercermundistas, todavía tenemos todos mucho que perder. Eso sí, cada viernes queda menos.

  2. Chano en dijo:

    Amen Javi.
    Lo que pasa es que yo ni me siento culpable, ni admito esa socialización de la culpa. Yo no he hecho nada malo, ni he gastado más de lo que tenía, ni tengo una casa más cara de lo que podía pagar, ni he especulado con dinero o inmuebles, ni abuso de la sanidad pública, ni he vivido por encima de mis posibilidades, de hecho, vivo por debajo, y me queda dinero que ahorrar. Sin embargo me están, iba a decir pidiendo, pero en realidad me están obligando a pagar los desmanes de los demás y no me da la gana. Yo soy impermeable a ese sentimiento del que hablas, que paguen los culpables. Pero y aquí es donde te quiero ver ¿como se puede protestar? quiero decir, de verdad, para que les joda. No hablo de salir a la calle con una pancarta, que eso sólo les ocasiona alguna molestia de tráfico, me refiero a joderles de verdad. Que no se puedan quedar en el consejo de estado, que vayan a la cárcel, que me pueda declarar insumiso fiscal hasta que Matas o Griñan devuelvan hasta el último Euro que se han llevado, que Leire Pajín no pueda seguir operándose para parecerse a la veneno… protestas que les duelan de verdad.
    Espero tu respuesta con impaciencia.

    • A mi tambien me gustaría saber cómo hacer que paguen o que vayan a la cárcel los auténticos culpables. porque yo tampoco he “pecado” de malgastador. Pero vivimos en el país del pícaro, donde cualquier totnto hace relojes y donde nadie se hace responsable de sus actos, empezando por las administraciones, proveedores, clientes, bancos…

      Y te pongo un ejemplo reciente que me ha dejado alucinado. Acaba de crearse la plataforma Me Declaro Inocente (www.medeclaroinocente.com) de empleados de banca que se sienten agredidos por los clientes que les insultan, amenazan o acosan por responsabilizarles de los desahucios, embargos, falta de crédito, etc.). Entiendo que no son los responsable de CREAR productos financieros complejos, arriesgados, difíciles de entender, etc. Pero SÍ son responsables de COMERCIALIZARLOS sin pudor y mirando a los ojos a sus clientes sabiendo que ponían en peligro la economía familiar de muchos de ellos. Alegan que recibían órdenes de arriba, de la central y ellos tenían que obedecer a riesgo de perder su empleo (o sus jugosas comisiones). VAMOS, NO ME JODAS! No que les pusieran una pistola en la cabeza.

      A mí mi banco intentó engañarme (y no piqué por poco) y tengo amigos que cayeron en distintas y variadas trampas financieras empujados por el señor de la ventanilla y ahora lo están pagando con sufrimiento, temores…y más dinero del que tienen. Pero pobrecitos los empleados de banca, ellos no tiene la culpa. Pues sí tienen SU PARTE DE CULPA por mentir, engañar y esconder información a sus clientes. Ellos se declaran inocentes pero no lo son.

      ¿A qué viene todo este rollo Chano? Pues a que hay que protestar, hay que echarle huevos podridos a los políticos cuando los tengamos delante, hay que escribir en blogs como éste lo que nos está pasando, hay que hacer ruido y tenemos la obligación de difundir como podamos todos los abusos que estamos recibiendo porque, si no lo hacemos, los culpables se irán de rositas a casa y bien calentidos con nuestro dinero. Y dentro de unos años volverán a darnos por el c…

      • Es cierto que los empleados de banca están sujetos a presiones inaceptables.
        Pero también es cierto que no eran almas inocentes, que sabían que lo que estaban vendiendo tal vez no era tan seguro como lo estaban vendiendo.
        Pero eso suponía bonos por objetivos conseguidos, y allá que van esas preferentes, señores Domínguez, dejen al lado el bastón y firmen aquí, por favor.
        Todo el mundo pensaba que nunca iba a pasar nada, y por eso se hicieron barbaridades como las que se hicieron.
        Y ahora se ve la realidad.
        Y es cierto que protestar es la única manera de poder dar salida a la indignación creciente.
        La olla está llenándose de gas.
        Y por algún sitio tiene que encontrar una válvula de escape.
        Ya veremos cuánto tardará en haber un estallido social.

    • Ahí está el truco. En realidad la culpa no es del conjunto, sino de algunos (ese algunos cambia en cada caso). Pero aludiendo a esos culpables entre todos nosotros, nos aplican las medidas a todos.
      No es más que una manera de intentar vender cosas que saben que no van a ser bien recibidas.
      En cuanto a lo de cómo expresar el descontento, me temo que no hay mucho más que quejarse y protestar.
      Porque quejarse y protestar al menos sirve para que se frenen un poco en la intensidad de las medidas y que en vez de apretar grado 10 lo hagan solo grado 5. No hacerlo es permitir barra libre, porque si ven que no nos quejamos…
      Del resto, poco margen de actuación hay debido al corporativismo político.
      Solo hay que ver cómo ni con lo que ha caído y con lo que se sabe de despilfarro en obras ridículas, ningún político ha sufrido el más mínimo menoscabo.
      Y de hecho muchos de ellos siguen ahí tan campantes por Valencia, por ejemplo.

    • Buf, digamos que las posibilidades de protesta dentro de la legalidad se limitan a poco más que salir a la calle con una pancarta. Y veremos durante cuanto tiempo. Hay un relato que plantea la solución extrema y extremista como medio para que las personas reflexionen sobre qué está en sus manos poder hacer. Es un relato inspirado en multitud de comentarios sobre la situación actual y la impotencia que sentimos muchos. Por si queréis gastar 15 minutos: http://uncafeconleire.wordpress.com/2012/02/27/nunca-pasa-nada/

      • Te he dejado un comentario en el post del relato.
        Es una buena síntesis de las sensaciones que tenemos muchos, como bien dices.

  3. Si señor! Lo que los de la derecha siempre olvidan mientras están sentados sobre sus pequeños bolsas de dinero, ¿es que gracias a qué lo han ganado? Tienden a pensar ciegamente que lo han hecho únicamente gracias a su propio esfuerzo y dedicación. Lo que olvidan es que aunque la gran mayoría han hecho su dinero en parte seguramente por su dedicación etc. también lo han hecho gracias a un entorno propicio a crear riqueza y generar beneficios. Y este entorno se basa en tener gente básicamente sana, gente con estudios y preparados para trabajar e investigar, en un entorno laborable justo y equitativo con personas motivadas … O sea todo lo que ellos mismo quieren cargar.
    Parece que quieren volver unos cuantas décadas atrás pero olvidan que hace unos cuantas décadas ellos mismos no estarían sentados sobre su pequeño bolso de dinero, sino trabajando 6 días a la semana, 12 horas al día en una fábrica, preguntándose como curar su tuberculosis …

    • Hace unas semanas leía un informe de un banco internacional sobre el mundo en el 2050.
      (Básicamente, qué países serán los primeros en unas listas determinadas de variables económicas. Sorprendía ver algunos avances y algunos retrocesos respecto a las posiciones actuales).
      Y una cosa muy significativa era que el estudio del banco se fijaba muchísimo (aparte de temas de materias primas, juventud de la población, regulación legal, seguridad jurídica, etc) en el tema de la educación de la población.
      Porque aseguraba que había una relación directa entre educación y crecimiento económico de un país.
      A más educación, más crecimiento económico.
      Y más formación para discutir al poder, añadiría yo.

  4. Euric en dijo:

    Totalmente de acuerdo (empieza a ser una peligrosa costumbre, jejeje). ¿Y ahora? ¿A la calle?

    • Hace unos días leí en un artículo que una gran diferencia entre esta crisis económica y la crisis del 29 era que ahora no había alternativa de sistema político.
      En los años posteriores al crack del 29 la democracia capitalista luchaba como sistema contra otros dos sistemas emergentes.
      El comunismo y el fascismo.
      Ahora no.
      Ahora no hay alternativa que discuta la estructuración actual de la economía y el poder.
      Lo que hay es lo que hay, y no hay forma de salirse posible.
      Con lo cual, siendo posibilitas, creo que solo hay dos cosas que se puedan hacer.
      1) quejarse y protestar todo lo posible para que las medidas que se apliquen sean menos duras de lo que serían si nadie se quejara ni protestara
      2) esperar que en los principales países de Europa lleguen lo antes posible al poder partidos de izquierda, que por su orientación más social mirarán de corregir lo antes posible los estragos que los neoliberales están causando en la vida tal y como la conocíamos (Sanidad, Educación, etc)
      Hollande ya parece que va a lograrlo.
      Cameron y los liberales se han pegado hoy un castañazo en las elecciones municipales.
      Y ya veremos qué pasa con Merkel.
      El invierno ya está aquí.
      No serán los neoliberales los que van a encender de nuevo el fuego.

  5. joaquin en dijo:

    Exactamente, exactamente, exactamente al 100%.

    la semana pasada di la paliza con eso de que quieren criminalizar a todo aquel que se oponga, etc. y también dije que es una especie de mensaje sutil que se lanza a la población “normal”, convencional o como queramos llamarla, es decir, aquellos que no se preocupan mucho por la política, etc., el mensaje es: “alejense de los delincuentes, criminales izquierdosos que protestan, son escoria que merece ir a la cárcel” y en esas estamos (en línea con el artículo de esta semana subrayaré eso de “como algunos “vándalos” emplean la resistencia pasiva, ahora todos los que la usen podrán ser acusados de pertenencia a banda criminal”, es correcto, pero yo he añadido, como ya habreis visto, comillas a lo de “vándalos”…)

    Y dándole vueltas a ese tema pensé que lo que se busca es dividir a los que sufren estas medidas antisociales, neutralizar la oposición a base de reprimir a los que alcen la voz e intentando disolver al resto de la sociedad (“la gente normal”) de unirse a la protesta, hay una estrategia clara de DIVIDE Y VENCERÁS, procuran que no se una la gente.
    Y da la casualidad de que me acordé de los versos de Bertolt Brecht porque ahora es cuando más necesarios son, pensé en la división parados-trabajadores, en la mentalidad de algunos de mis amigos, etc. que lleva a mucha gente a rendirse al miedo, a caer en la pasividad, en “yo que me quede como estoy”, a mirar el propio ombligo y eso solo beneficia a los que nos están hundiendo!!!!

    Es hora de releer a Bertolt y de entender que lo que le hacen a este o a otro colectivo nos lo están haciendo a todos, por ejemplo, la pérdida de derechos de los inmigrantes nos empeora como sociedad, la reforma laboral afecta a todos (estés trabajando o no), la amnistía fiscal es un robo a todos, ahora que se está pensando en crear un banco malo, más dinero para la banca (y que el FMI allanó el terreno el otro día diciendo algo así como que puede ser “necesario recurrir a la financiación pública” para acabar la reestructuración bancaria: http://www.publico.es/dinero/430903/el-fmi-pide-mas-dinero-publico-para-la-banca-espanola) nos perjudica a todos, cuando estos días se está deteniendo a gente en Barcelona y hay un Estado policial (7000 policías) eso tb. es un atropello contra todos los españoles (y europeos), etc., etc.

    Gracias por recordar esas frases de Brecht (bueno…, del pastor Niemoller, no lo sabía, así que gracias).

    os dejo 2 videos, el primero es sobre el 12M (motivos para acudir):

    El segundo video es la realidad cantada en portugués (buenísimo):

    • Sí, en la situación actual todo el mundo tiende a encerrarse en su célula más cercana y preocuparse solo por ella.
      Y por sí mismo.
      Lo cual no hace más que facilitar la tarea al poder.
      Ah, buenísimo el vídeo de la canción de Deolinda.
      Me ha parecido especialmente lúcida la frase “Soy de la generación “¿Para qué me voy a quejar?”. Siempre hay alguien peor que yo en la tele”.

  6. Hola Javi, te dejo un texto largo pero muy clarificador Noam Chomsky y las 10 Estrategias de Manipulación Mediática

    1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ʻArmas silenciosas para guerras tranquilas)”.

    2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

    3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

    4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

    5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

    6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

    7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores (ver ʻArmas silenciosas para guerras tranquilas)”.

    8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

    9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

    10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

  7. magi en dijo:

    Javier, ¡ Que buen artículo !

    La Socialization of Guilt, creo que la traducción literal en castellano es
    echarle las pulgas a otro.

    De nuevo, gracias.

  8. Pingback: Hay que tener un plan « uncafeconleire

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