NI UN TÍTERE CON CABEZA.

(Una mirada escéptica de un publicitario a todo lo que intentan vendernos).

Cuándo una mujer es menos mujer. O en qué coinciden las ideas del feminismo y las de Ruiz-Gallardón.

Recientemente, Alberto Ruiz-Gallardón demostró una portentosa habilidad para meterse hasta las cejas en un barrizal. El ministro de Justicia dijo literalmente “La libertad de la maternidad es lo que hace a las mujeres auténticamente mujeres”. Y aquello pareció el pim pam pum de la feria, con todas las escopetas tirando al mismo sitio. En esa particular visión de la mujer, para Ruiz-Gallardón no son auténticas mujeres las que biológicamente no pueden tener hijos, las que libremente han decidido no tenerlos, las monjas… En el fondo, esa opinión expresa un sistema de valores. Un sistema en el que el fin de la mujer es, básicamente, ser madre.

Todas las épocas y culturas tienen su propio sistema de valores. Y en ese sistema existe una definición de cuál es el rol de la mujer. (También existe una definición del canon de la belleza femenina, que cambia con cada época y sociedad. Solo hay que mirar el cuadro Las tres Gracias de Rubens y ver que las orondas bellezas de aquella época hoy serían invisibles a los ojos de casi cualquier hombre que no fuera Charlie Sheen).

La cuestión es: ¿cuál es el modelo de mujer vigente hoy en la sociedad occidental?

Esencialmente, podría decirse que es el modelo de mujer que definió conceptualmente el feminismo. Es decir, la mujer liberada (liberada de estar limitada a las tareas del hogar y el cuidado de los hijos) y activa y profesional (que desarrolla una actividad laboral que la realiza, esa expresión tan curiosa).

Ese modelo de mujer ha creado, paradójicamente, una tensión nueva para muchas mujeres. Y es que muchas mujeres se ven desbordadas. Porque han sumado a la responsabilidad y presión de gestionar los hijos y el hogar la responsabilidad y presión del mundo laboral. Han mantenido la primera (que no es poca, como sabemos todos los maridos que hemos tenido que quedarnos con nuestros hijos pequeños en casa toda una tarde que parecía no acabarse nunca) y le han añadido la segunda.

Pero ese modelo de mujer del feminismo ha creado otro efecto curioso.

Una de las características de cualquier sistema de valores es que construye una determinada visión de la realidad que hace que los demás sistemas de valores se vean como incorrectos. Todos tendemos a pensar que el sistema de valores en el que nos movemos en una determinada época y cultura es el adecuado. Y que los restantes, tanto de ahora como del pasado, están equivocados.

En la Edad Media, hubo una época en la que el robo era castigado con la muerte. Y asesinar a otra persona era sancionado simplemente con una multa económica. ¿Aberrante? Mirado desde ahora, sí. Pero en aquella época esa diferenciación entre el valor de la vida y el la de la propiedad privada tenía sentido para el sistema de valores de la sociedad.

Y en 1954, solo 1 de cada 10 casas francesas tenía ducha o bañera. O dicho de otro modo, 9 de cada 10 no tenían un lugar en el que sumergirse en agua para limpiarse. ¿Eran más sucios que hoy? Mirado desde ahora, sí. Pero en esa época el concepto de higiene personal era totalmente distinto al actual. La gente no consideraba que quien no se duchara o bañara fuera alguien sucio, sino que lo normal era no asearse como ahora, por lo cual nadie veía nada extraño en quien no lo hacía.

Volvamos ahora a Ruiz-Gallardón, que sigue esquivando tras sus declaraciones obuses, granadas y bombas de fragmentación.

Si nos fijamos, Ruiz-Gallardón tiene un sistema de valores cuya visión de la mujer invalida otras. Para él, ser mujer es, sobre todo, ser madre.

Pero si nos fijamos con atención, lo mismo ocurre con el feminismo, que también tiene un sistema de valores con una visión que invalida otras. Simplificando, para el feminismo ser mujer es, sobre todo, no limitarse al hogar y a los hijos, sino realizarse llevando a cabo una actividad profesional.

La postura de Ruiz-Gallardón supone una visión arcaica de la mujer (básicamente, hacer de ella una creadora de hijos). Una visión excluyente. Pero, ¿la teóricamente progresista visión de la mujer construida por el feminismo no es igualmente una visión excluyente?

¿Y si una mujer quiere/elige/decide/prefiere tener niños y quedarse en casa para cuidarlos y educarlos y gestionar el hogar y hacer de ambas actividades su vida y no llevar a cabo ninguna actividad laboral?

¿Es menos mujer por ello?

Éste es el efecto curioso que ha creado el modelo de mujer del feminismo. En un sentido estricto del sistema de valores construido conceptualmente por el feminismo, podría afirmarse que sí. Que sería una mujer menos mujer. (Y probablemente, en la visión que representa Ruiz-Gallardón, una mujer así se consideraría una mujer más mujer).

Todos los sistemas de valores son autoafirmantes (los que creen en ellos están seguros de que ésa es la verdad). Y además todos los sistemas de valores son excluyentes (porque se piensa que los que siguen otros sistemas están equivocados).

¿Cuál es el modelo de mujer correcto?

¿El de la mujer en casa cuidando de los hijos y del hogar, propio del sistema de valores vigente hace unas décadas? ¿O el de la mujer que desarrolla una actividad profesional, propio del avance del feminismo?

O dicho de otra manera, ¿hay un modelo mejor que el otro?

(Curiosamente, hay mujeres que se preguntan si la liberación que trajo el feminismo no ha sido en realidad tal, sino una nueva forma de opresión. Porque ha sido una operación que las ha beneficiado poco, al haber acumulado a las exigencias de la gestión del hogar y de los hijos las exigencias de la vida profesional. Vamos, que algunas piensan que se vivía mejor como mujer con el modelo anterior).

Hace solo unos días, ambos modelos colisionaron públicamente en Estados Unidos. Fue con motivo de la incipiente campaña electoral y con los dos sistemas de valores plasmados en dos mujeres distintas.

El casi seguro candidato republicano Mitt Romney glosa habitualmente las capacidades en el terreno de la economía de su mujer, Ann Romney, afirmando que la usa como consejera en esos asuntos. A ello le respondió en un programa en CNN la política demócrata Hilary Rosen diciendo una verdad conocida: “Su esposa no ha trabajado ni un solo día de su vida”. Y añadió: “Nunca ha tenido que enfrentarse con los problemas económicos a los que la mayoría de las mujeres de este país se enfrentan a diario en términos de cómo vamos a dar de comer a nuestros hijos, si podemos mandarlos al colegio o la preocupación que nos supone su futuro“.

Y se armó un pim pam pum que riámonos del de Ruiz-Gallardón.

Ann Romney contestó via Twitter con el primer tuit de su vida: “Tomé la decisión de quedarme en casa y criar a mis cinco hijos. Créanme, es un trabajo duro”.

Desde el campo demócrata, viendo peligrar el voto femenino en las elecciones presidenciales, todos le atizaron a su correligionaria Hilary Rosen. El jefe de campaña de Obama tuiteó: “No podría estar más en desacuerdo con Hilary Rosen. Sus comentarios son equivocados”. El principal asesor de Obama tuiteó: “También decepcionado con los comentarios de Rosen sobre Ann Romney. Fueron inapropiados y ofensivos”. Y hasta la propia Michelle Obama escribió ella misma un tuit diciendo: “Todas las madres trabajan duro y todas las mujeres merecen ser respetadas”.

Rosen escribió varios tuits manteniendo su posición y dirigiéndose a Ann Romney. “Yo también crío a mis hijos. Pero la mayoría de las mujeres americanas tienen que hacer las dos cosas, trabajar y criar hijos. Eres consciente de eso, ¿no?”. Y luego: “Por favor no dudes de que te admiro, pero tu marido no debería decir que tú eres su experta en mujeres y economía”.

Los dos modelos de cada sistema de valores enfrentados en una mujer que hace ambas cosas (Hilary Rosen, gestora del hogar y con una vida profesional) y una que ha hecho una (Ann Romney, gestora del hogar).

La pregunta de nuevo: ¿cuál de los dos modelos es mejor?

Y sobre todo, ¿por qué se supone que hay uno que tiene que ser mejor que el otro?

 

(Este post está inspirado en una sugerencia de tema de Gracia Cardona).

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11 pensamientos en “Cuándo una mujer es menos mujer. O en qué coinciden las ideas del feminismo y las de Ruiz-Gallardón.

  1. Javi, veo que me has comprendido bien. Las mujeres estamos desquiciadas intentando saber qué es mejor…

    Y cada una intenta justificar la decisión que ha tomado, cuando no tendríamos por qué justificar nada a nadie. Ni menos al resto de mujeres.

    Así que, yo digo, a las que trabajan porque quieren, a las que trabajan porque lo necesitan, a las que no trabajan porque no pueden, a las que no trabajan porque se lo pueden permitir, o a las que combinan el trabajo fuera y dentro de casa (la mayoría): ¡basta ya de remordimientos! Haced lo que creáis mejor para vosotras y vuestra familia y no le deis más vueltas. Todo esta bien si se hace con responsabilidad y alegría.

    La que sugirió el tema.

    GC

  2. isabel en dijo:

    Si estudiamos igual y nos dan las “mismas” oportunidades a hombres y mujeres (en el mundo occidental, claro) no se porque tenemos que ponernos a buscar un modelo ideal para la mujer si no lo buscamos para el hombre.
    Tiempo al tiempo, cada cosa se pondrá en su sitio paulatinamente, las bases estan puestas y estamos en ello, si mi padre no me llevo al cole jamas aun estando en casa cada dia de su vida laboral y el padre de mis hijos ya empieza a llevarlos: el padre de mis nietos no creo ni que se lo cuestione.
    Y no hay Gallardon que 100 años dure 😉
    Gracias como mujer por hablar de este tema, a mi me ofendió profundamente no por defender un modelo, sino por excluir al otro.

    • Heidi en dijo:

      Totalmente de acuerdo con Isabel.

      No hay un modelo ideal para la mujer , hay un sistema social, que incluye hombres y mujeres, donde ni una mujer es menos mujer por no ser madre ni un hombre es menos hombre por cambiar un pañal.

      La mujer , como el hombre, debe poder elegir si se queda en casa a cuidar a sus hijos o va a trabajar (Tampoco es mejor madre la que se queda).

      Pero se necesita un hombre y una mujer para hacer un hijo y se necesita un hombre y una mujer para criarlo.

      Aún no entiendo muy bien porque seguimos debatiendo sobre el papel de la madre y el padre. Cada vez más estudios ponen de manifiesto la equidad entre el papel de ambos progenitores.

      Dicho esto, también os digo que como madre de dos hijas aconsejaré a mis niñas que trabajen fuera de casa. No porque crea que es mejor este modelo, sino porque este modelo esta remunerado y evita la dependencia. Que el mundo esta muy mal y la gente se separa y se queda viuda…

      Y los niños crecen y el nido se queda vacío.

      No hay un modelo de mujer mejor que otro, pero hay que ver como conjugamos esa vida familiar para que hombres y mujeres pueden realizarse y vivir aun después de tomar la decisión de quedarse en casa y cuidar a sus bebes.

      • Exacto, Heidi, ésa es la idea al menos como yo la veo
        No hay un modelo de mujer mejor que otro.
        Todo depende de la elección que tome cada una acerca de qué quiere hacer con su vida.
        (Y también del momento, porque tal vez lo que se piensa a los 25 no es lo mismo que a los 40 o cuando el nido empieza a quedarse vacío).
        Yo tengo mi propia visión sobre el asunto, pero al final lo único que importa es lo que cada mujer quiera o pueda o decida hacer.
        En cualquier caso, lo de trabajar fuera de casa porque es el modelo que está remunerado y es una manera preventiva de ser independiente ante posibles divorcios, viudedades o vuelos de los hijos, es una verdad como un templo.
        Mejor dicho, como dos.

    • Gracias a ti por tu comentario, Pilu (y por los que has dejado de una tacada en otros posts).

      En cualquier caso, te diré que también hay cíclicos modelos de hombres.
      No de un perfil tan determinado socialmente como el de la mujer, es verdad, sino más bien cosmético y superficial, de corto recorrido.
      Yo aún recuerdo lo del hombre metrosexual (gran invento para vender cosmética a los hombres sin que se sintieran culpables).
      Luego pasamos al hombre sensible.
      Luego vino el pansexual.
      Y ahora ya no sé por cuál vamos…
      Con un poco de suerte, cualquier día se impone el modelo de hombre que soy yo.
      Que no sé muy bien cuál soy, la verdad.
      Pero que también es verdad que me da bastante igual.

      Besossssss.

  3. Muy buen tema Javi:

    Mi mujer (y yo) hemos sido padres hace 20 meses y ella no para de decir que lo de la liberación de la mujer es un engaño de los hombres porque:

    – Aunque ella tiene un trabajo directivo con horario “libre” cobra menos que los equivalentes masculinos en su mismo puesto.
    – Aunque ella ha subido en la escala laboral, ve que otros menos preparados pasan por delante porque no son madres trabajadoras
    – Aunque yo me encargo del enano todas las tardes mientras ella está “liberada” trabajando hasta las tantas, tiene muy claro la conciliación familiar es un invento de los políticos (ellos sí pueden conciliar con lo poco que trabajan)
    – Aunque una señora nos ayuda 2 veces por semana en las tareas del hogar, cuidar a un niño pequeño y trabajar los 2 miembros de la pareja es un verdadero problema logístico.

    Y para acabar, lo de Gallardón era de esperar con este gobierno tan de derechas que tenemos. Como lo del obispo de Alcalá. O que casi cada día haya una noticia eclesiástica en TVE. O que la escuela pública aumente un 20% lo alumnos por clase (así la privada se frota las manos). O que…

    • Ésa es la vida real de muchas mujeres y de muchas parejas.
      Por eso digo que las teorías de modelos de avances sociales están muy bien.
      Pero que al final es cada uno (hombre y mujer) quien tiene que decidir qué quiere hacer con su vida.
      Y cómo quiere vivirla.

      En cuanto a lo del gobierno actual, pues qué decir.
      ¿Alguien recuerda todo lo que prometieron en campaña que iban a hacer?
      Y sobre todo, ¿lo que dijeron que de ninguna manera iban a hacer?
      Me remito a mi post “¿Ha inventado Rajoy la máquina del tiempo?”.
      Y eso que creo que viendo lo de estos días, me quedé muy corto en cuanto al retroceso…

      Ah, he enviado a la empresa de tu mujer una copia de tu descripción de su vida allí.
      Todo eso de que cobra menos que sus equivalentes masculinos, que otros menos preparados le pasan por delante, que trabaja demasiadas horas…
      Cuando lo lean sus jefes, creo que pronto tu mujer no tendrá que preocuparse por su trabajo en esa empresa y podrá dedicarse en cuerpo y alma a vuestra criatura.
      No me lo agradezcas, no, yo soy así de generoso.

  4. hola, estoy intrigado en saber la fuente del dato sobre Francia “en 1954, solo 1 de cada 10 casas francesas tenía ducha o bañera”. Me parece asombroso. Gracias.

    • Satisfago tu curiosidad (la verdad es que a mí también me asombró cuando lo leí, imagino que por eso me vino a la mente cuando escribí el post).
      El dato aparece en un libro que estoy acabando de leerme de Bill Bryson (escritor muy recomendable) titulado “En casa. Una breve historia de la vida privada”.
      Realiza un repaso a la evolución de las estancias de los hogares desde hace siglos.
      El dato aparece en el capítulo titulado “El baño”.
      Concretamente, en la página 500 del libro.
      Y transcribo la frase que viene a continuación de ese dato y que demuestra dos cosas.
      Una, que no era una cuestión de Francia, sino europea.
      Y dos, que tendemos a pensar que el pasado reciente ha sido como es nuestro presente (del mismo modo que mis hijos se piensan que mi mujer y yo cuando nos conocimos hablábamos por móvil).
      La frase que viene después del dato de Francia: “En Gran Bretaña, la periodista Katharine Whitehorn ha recordado que hasta una fecha tan reciente como finales de la década de 1950, ella y sus compañeros de la revista Woman’s Own no tenían permiso para escribir artículos sobre cuartos de baño porque no había suficientes hogares británicos que los tuvieran, y aquellos escritos solo servirían para fomentar envidias”.

      • Impresionante. Gracias. Lo de la envidia no es ninguna tontería. Bertrand Russell habla también en su libro La Conquista de la felicidad de ella y su relación con revoluciones. Por cierto muy bien elegido el tema del artículo. También lo trata Bertrand Russell en dicho libro. Es un placer ver desarrollado el tema. Un saludo.

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