NI UN TÍTERE CON CABEZA.

(Una mirada escéptica de un publicitario a todo lo que intentan vendernos).

La clave de los grandes deportistas. O por qué Messi ríe como un niño pequeño al marcar un gol.

Los grandes deportistas se distinguen por ser grandes en la especialidad que practican. Sean Nadal en el tenis, Hamilton en el automovilismo, Messi en el fútbol, Bryant en el baloncesto o Berlusconi en el priapismo si la pasión por las jovencitas pudiera considerarse un deporte. Y la palabra clave en la primera frase es “especialidad”. Porque los deportistas son especialistas en hacer muy bien una cosa. Aquello por lo que son conocidos. Y entonces se produce un fenómeno que podríamos llamar de Ósmosis Caracterológica (me lo acabo de inventar, pero ¿a qué parece solvente?) por el cual tendemos a atribuirle al deportista buenas capacidades en otras áreas distintas de su deporte. Suposición que nos venden las marcas no deportivas que los patrocinan. Suposición que tiende a darse de bruces con la realidad.

Los deportistas, en general, acostumbran a saber hacer muy bien lo que saben. Pero no saben hacer mucho más. Tal vez el caso más ostensible de ello sea lo mal que manejan su situación financiera y cómo muchos de ellos acaban arruinados.

Por ejemplo, arruinados acabaron el baloncestista Scottie Pippen (gran compañero de Michael Jordan) y la atleta Marion Jones (gran compañera de los anabolizantes). Arruinados acabaron los púgiles Mike Tyson y Evander Holyfield (bien es cierto que los golpes en la cabeza que recibieron en el boxeo no debieron de ayudarles mucho a mantener el cerebro precisamente despierto). Arruinados acabaron los futbolistas Paul Gascoigne (lo cual lo dejó con el cabello blanco) y Maradona (no haré juegos de palabras con Maradona y algo blanco si no está delante mi abogado).

Según un estudio canadiense, cerca del 60% de los jugadores de la NBA habrán perdido la mayoría de su dinero 5 años después de haberse retirado. Y según una empresa de consultoría alemana, un 30% de los jugadores de fútbol en activo están en la ruina y un 50% están arruinados cuando terminan su carrera.

Los deportistas, tan hábiles en su especialidad, suelen ser un desastre manejando el dinero.

Pero asimismo, si manejando el dinero no es que sean unos linces, en cuanto a cociente intelectual tampoco parecen destacar sobremanera. Todo lo extraordinariamente buenos que son practicando su deporte suele volverse mediocremente soso cuando se les oye hablar o expresar ideas o razonamientos.

Al hilo de esto último, leí hace unos años un pequeño artículo escrito por David Foster Wallace, aquel brillantísimo escritor americano que un día, a los 46 años, decidió ahorcarse en el salón de su casa mientras su mujer había salido a comprar. El artículo se llama “Cómo Tracy Austin me rompió el corazón”. Y en él Foster Wallace habla sobre la incapacidad de los deportistas para expresar nada más que banalidades cuando les preguntan por sus sensaciones durante un partido o competición. Transcribo:

Los grandes atletas suelen resultar pasmosamente incapaces de hablar sobre esas cualidades y experiencias que constituyen lo fascinantes de sí mismos. (…). 

Cualquiera que se trague la idea de que los grandes atletas son tontos tendría que echar un vistazo de cerca a un manual de jugadas de la NFL, o al diagrama que hace un entrenador de baloncesto de una defensa en zona 3-2 o una grabación de archivo de la señorita Tracy Austin lanzando la pelota una y otra vez a la esquina de una pista de tenis, a una velocidad imparable y desde una distancia de veinticuatro metros, con cantidades enormes de dinero en juego y multitudes tremendas mirando cómo lo hace. ¿Alguna vez han intentado hacer algo difícil con una multitud de gente mirando? (…) 

Los grandes atletas son capaces de hacer esto aun estando –y en el caso de los grandes de verdad, sobre todo cuando están– bajo una presión y un escrutinio sobrecogedores. Pueden soportar fuerzas de distracción que romperían por la mitad una mente propensa al miedo a sentirse cohibida. (…). 

La respuesta verdadera y cubierta de muchos velos a la pregunta de qué es lo que le pasa por la mente a un gran jugador mientras está en el centro de una multitud hostil y orienta la dirección del tiro libre que va a decidir el partido podría ser muy bien: nada de nada.

En síntesis, y resumiendo, la importante tesis de Foster Wallace es que los deportistas no saben explicar por qué compiten tan bien como compiten porque realmente no están pensando cuando compiten. Simplemente, de manera natural, compiten. Porque si pensaran, en el entorno de presión y exigencia en el que se encuentran, se bloquearían y no podrían competir igual de bien.

La tesis de Wallace es que los grandes deportistas, cuando compiten, no tienen nada en la cabeza. La cuestión que me surge es si no será que precisamente los que mejor compiten son aquellos que en general no tienen en la cabeza mucho más.

Y eso me lleva al caso de Messi. Uno de los mejores especialistas del mundo, uno de los mejores futbolistas de la historia y que va camino de ser claramente el mejor.

Todos los que hemos jugado a fútbol sabemos que lo que hace Messi en un terreno de juego no es normal. Está muy por encima de lo que los demás (incluso los grandes jugadores profesionales) somos capaces de hacer. No hay comparación posible.

Messi tiene un don extraordinario para hacer una cosa. Y hacerla de manera absolutamente excepcional. Ahora bien, ¿tiene en la cabeza algo más?

Cualquiera que haya oído a Messi en sus declaraciones habrá visto que no tiene unos razonamientos especialmente despiertos e iluminadores. Y que, según ha comentado en alguna ocasión, no ha leído más que un libro en su vida (“Yo soy el Diego”, la biografía de Maradona) y “a la mitad no pude más”. Con lo cual la apariencia es que realmente no tiene mucho más en la cabeza.

Y tal vez eso explique una de las características de Messi.

Esa alegría que desprende Messi tras marcar un gol. Esa sonrisa que ilumina su cara cuando  ha logrado llevar la pelota hasta la red. Porque en esos momentos, a diferencia de casi todos los futbolistas que celebran goles, Messi parece un niño pequeño. Un niño pequeño que está disfrutando con algo y que se ríe con la sencilla irrefrenable alegría de un niño pequeño que lo está pasando bien.

Siguiendo a Foster Wallace, podríamos decir que Messi no tiene nada en la cabeza cuando compite tan extraordinariamente bien como lo hace. Y podría añadirse que en general parece que no tiene mucho dentro de ella, del mismo modo que ocurre con un niño pequeño.

Y tal vez la mezcla de ambas cosas ha creado un monstruo futbolístico como el que es. Alguien que a la capacidad natural para el fútbol ha unido la simpleza intelectual que hace que partido tras partido solo siga preocupado por jugar a fútbol. Por disfrutar jugando a fútbol. Por divertirse y pasárselo bien consiguiendo el objetivo de marcar un gol.

Es conocido el hecho de que Messi recaló en el Barcelona porque el club le pagó un tratamiento hormonal para estimular su crecimiento, dada su baja estatura que dio origen a su mote de La Pulga. Un tratamiento que le permitió crecer.

Tal vez su maravilloso juego sea en una pequeña parte resultado de que mentalmente no ha crecido tanto como lo hizo físicamente. Y eso ha hecho que mantenga la alegría y el entusiasmo y la ilusión por jugar a fútbol que tienen los niños pequeños.

Esa irrefrenable felicidad que se le transparenta en la infantil alegría que muestra cuando marca. Cuando ríe como un niño pequeño que no tiene nada más en la cabeza que pasárselo bien.

Cuando ríe, en el fondo, como un niño pequeño que todavía no ha empezado a crecer.

Anuncios

Navegación en la entrada única

5 pensamientos en “La clave de los grandes deportistas. O por qué Messi ríe como un niño pequeño al marcar un gol.

  1. Gracias, Javi. Una vez más, nos has regalado un gran artículo. Tu reflexión me lleva a pensar, una vez más, acerca de si es realmente necesario o importante, para la vida, llevar más cosas en la cabeza que aquellas que nos hacen realmente felices.
    Pensar, vivir, actuar como un niño suele ser visto, por la sociedad, como un razgo de inmadurez. Y tal vez por eso, desde nuestros padres a nuestras universidades, se empeñan en matar a ese niño o convertirlo en un adulto culto, con el pretexto de llegar a ser útiles a la sociedad y, por tanto, felices. Pero creo que es justamente ese niño el que hace de algunos adultos, verdaderos genios. Genios del deporte, de las artes, de la ciencia. Genios que el resto de los mortales, los que hemos matado a ese niño, admiramos con la boca abierta, con cara de tontos, como si no tuviéramos nada en nuestras cabezas. Esa misma sociedad, que nos ha llenado la cabeza de libros, de conocimientos, de experiencia y sabiduría, es la que, en determinado momento, nos dice que nuestro currículum es maravilloso, pero, lamentablemente, demasiado grande, demasiado caro o demasiado frondoso para un mercado que se conforma con mucho menos. Y de pronto, descubres que ese niño que siempre has mantenido vivo – y que tantas satisfacciones creativas te ha dado -, y el adulto inteligente y preparado que lo contiene, se quedan fuera del sistema. Y es ahí cuando desearías cambiar toda esa sabiduría, toda esa experiencia, por la “ignorancia” de ese niño que no tenía, en la cabeza, otra cosa que el sueño de crear y ser feliz.
    Tal vez la clave del “éxito” esté no en renegar de la cultura, sino en ponerla al servicio de ese niño y sus talentos. Un difícil equilibrio que muy pocos han logrado.
    Además de un abrazo y mis felicitaciones por tu blog, te mando un enlace que tiene mucho que ver con esto. Porque muestra a un grupo de adultos, muy adultos, cuya cultura no ha conseguido matar al niño que llevan dentro: http://www.youtube.com/embed/YEYWixD9KME?rel=0

    • Hola, Jorge, muchas gracias por tus ánimos y sobre todo por tu inteligente comentario.

      Tu frase de “Tal vez la clave del éxito esté en no renegar de la cultura, sino en ponerla al servicio de ese niño y sus talentos. Un difícil equilibrio que muy pocos han logrado” me parece una brillante reflexión.
      Mucho.
      La cuestión es cómo conseguir hacer eso.
      Creo que, como ocurre con el deporte, la forma de hacerlo es no pensándolo, sino que salga de manera natural.
      Habrá quien intelectualmente lo intente, pero no le salga.
      Y habrá a quien le salga, justamente porque no lo piense.
      Sino porque le salga de manera natural.
      Como dijo John Keats, la poesía debe brotar naturalmente, “como la hoja brota del árbol”.

      Ah, buenísimo el línk.
      Me lo he visto tres veces y cada vez me reía más.
      (También es cierto que me hacía una gracia especial porque tras acabar la carrera de Publicidad hice 3 años de Filosofía Pura. Y claro, por eso me hace más gracia de lo normal. Aunque no recuerdo por las aulas ninguna epistemóloga…).

      Un abrazo y encantado de leer tus aportaciones.

  2. Euric en dijo:

    Gracias! Eres grande!

    Una afirmación y una reflexión:

    Afirmación: ahora entiendo pq Urdangarín se metió en lo que se metió cuando ya no tuvo una pelota con la que jugar. Era evidente y tu me has permitido verlo. Gracias.

    Reflexión: si el deportista no tiene nada en la cabeza, ¿lo mismo podemos decir de los 100 mil que se pasan 2h embobados mirándolo? ¡Ya no digo nada de los que además se pelean por ello!

    • (Caramba, Euric, muchas gracias por tu entusiasmo).
      Tu reflexión sobre qué tienen en la cabeza los que se pelean por ello me ha hecho acordarme de una frase que leí hace tiempo.
      (Y eso que a mí me encanta el fútbol, pero lo miro con distancia, fundamentalmente porque no soy de ningún equipo, sino que simplemente me gusta ver buen fútbol y no sufro ni me alegro con victorias y derrotas).
      La frase.
      “El fútbol es la ilusión de los que no tienen otras”.

  3. Alberto en dijo:

    Pueden decir que Messi es un ninio que no a madurado solo porque despues de sus fabulosos goles tiene grandes emociones; ahora el mundo que sigue el mundial de futbol es un mundo solo de ninios. A quien no le gusta El futbol es mejor que no siga estas publicaciones. Yo tengo 2 ninios, 1 de ellos es ambidestro y tambien un relampago de la velocidad; ya quisiera yo que sus cualidades se desarrollen al nivel de Messy o Maradona. Cualquier comentario en contra de sus emociones propio no me interesarian en lo mas minimo.

¿Quieres decir algo?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s