NI UN TÍTERE CON CABEZA.

(Una mirada escéptica de un publicitario a todo lo que intentan vendernos).

Los deportistas de aquí no se dopan jamás. Los de fuera, por supuesto que sí.

Mucha gente desconoce que los Juegos Olímpicos tienen un lema. (No, no es “Qué bien viven los miembros del Comité Olímpico Internacional”). Es un lema que se sacó de la manga el barón de Coubertin en 1896, en aquella época en que para que algo sonara bien no había que decirlo en inglés, como nos ocurre ahora, sino en latín. Así que lo dijo en latín: “Citius, altius, fortius”. Es decir, “Más rápido, más alto, más fuerte”. Para quien se lo esté preguntando, Coubertin no tenía poderes paranormales y veía el futuro. No estaba refiriéndose a los prodigiosos efectos que buscan conseguir algunos deportistas de nuestro tiempo mediante el uso del dopaje.

Por nuestras tierras, el más reciente de los casos de dopaje ha sido el de Contador. Aunque ha habido una larga serie de ocasiones en que deportistas españoles han estado implicados en supuestos casos de consumo de sustancias prohibidas. Repasemos los más significativos.

1) Perico Delgado dio positivo en el Tour y casi le costó el título (tomaba un producto contra el resfriado que estaba prohibido en todos los estamentos pero que la Unión Ciclista Internacional no prohibió hasta el año siguiente. Él alegó que era un producto contra el resfriado, cosa cierta. Pero estaba prohibido porque, mira qué casualidad, Perico, era un producto que enmascaraba el uso de anabolizantes).

2) David Meca dio positivo por nandrolona (y lo condenaron a dos años sin nadar salvo en la bañera de casa).

3) Guardiola dio positivo en la Liga Italiana por nandrolona en unos controles sorpresa del Comité Olímpico Italiano (dio dos positivos en dos partidos distintos, con 14 días de diferencia. Los contraanálisis confirmaron los positivos. Finalmente fue absuelto por un Tribunal de Brescia, ciudad en cuyo equipo jugaba, pese a que su cantidad de nandrolona cuadriplicaba el límite máximo aceptado. La defensa de Guardiola argumentó que su cuerpo producía de manera natural más nandrolona de la normal)

4) Johann Mühlegg dio positivo en los Juegos Olímpicos de Invierno (adiós, medallas, y adiós a su amistad con el Rey, quien visto lo visto parece que no tiene mucha puntería eligiendo a sus círculos cercanos).

5) Gurpegui, jugador del Bilbao, dio positivo por nandrolona y estuvo sancionado 2 años sin poder jugar a fútbol (como en el caso de Guardiola, la defensa de Gurpegui argumentó que su cuerpo producía de manera natural más nandrolona de la normal. Gurpegui dio nada menos que 5 veces el nivel máximo permitido, una más que Guardiola, tal vez por su condición de mozarrón vasco)

6) poco antes de los JJOO de 2008, en la Selección Española Femenina de Hockey Hierba se detectaron 2 casos de consumo de éxtasis (viva la fiesta)

7) la atleta Josephine Onyia dio 2 veces positivo en 2 pruebas y con 2 sustancias distintas (visto que le gustaba tanto el 2, la sanción que le cayó fue la lógica: 2 años sin competir).

Estos son tal vez los casos más célebres, pero la lista de deportistas españoles implicados en casos de dopaje, muchos de ellos que apenas aparecen en los medios, es larguísima. Eso sí, tal vez ninguno de los casos ha generado una reacción en nuestro país tan relevante como el de Alberto Contador.

¿Y eso por qué?

Pues porque, a diferencia de la inmensa mayoría de casos, en éste se ha mezclado por en medio la componente tribal del nacionalismo, de la reacción a un supuesto ataque desde fuera.

Han bastado algunos artículos en algunos periódicos franceses diciendo lo evidente (que la defensa de Contador olía tan mal como el bistec contaminado que aseguraba haberse comido) y algunos sketches de los guiñoles de Canal+ Francia con más o menos gracia (como lo de Nadal rellenando el depósito de su coche con sus propios orines) y poco menos que sacamos de su tumba a Agustina de Aragón y cruzamos los Pirineos para invadir Francia y recuperar el honor ofendido.

Y lo más importante. De repente, a los ojos de la opinión pública española, Contador ya no parece un deportista que se ha dopado. Sino la víctima de un ataque por ser español.

Inmediatamente, se ha producido un efecto de cerrar filas ante el ataque a “uno de los nuestros”. Inmediatamente, la componente irracional del grupo se ha impuesto sobre el análisis racional individual.

Y la opinión pública ha comprado algo distinto de lo que habría comprado si no se hubiera producido ese supuesto ataque a “uno de los nuestros”.

Es un mecanismo que funciona desde la noche de los tiempos y que debe de tener un origen esencialmente animal, un desarrollo biológico. Porque básicamente se trata de un mecanismo gregario de defensa. Una reacción instintiva animal para protegerse físicamente de un enemigo.

(Hace justo un año viví una situación que evidencia ese origen animal. Estábamos en el Kgalagadi, un desierto en el noroeste de Sudáfrica, a punto de realizar un paseo matutino caminando durante un par de horas para ver huellas de animales y conocer costumbres de los bosquimanos. El guía, un bosquimano muy agradable, nos dijo justo al empezar la caminata: “Por esta zona merodean leones”. Momento de inquietud entre las 8 personas que lo acompañábamos. Inquietud que quiso disiparnos diciendo: “Si vemos un león, nos juntamos todos formando un grupo. Así desde lejos le pareceremos más grandes que él”. Por suerte, en esa caminata no avistamos ningún león y no tuvimos que usar ese mecanismo gregario que a mis hijos pequeños les parecía muy divertido y a mí, para qué vamos a engañarnos, me parecía peor opción que tener un kalashnikov).

El mecanismo de usar la cohesión gregaria como un recurso se ha producido en el caso de Alberto Contador, pero obviamente no es exclusivo del deporte. Sino que funciona en muchos ámbitos.

Fundamentalmente, funciona en terrenos en los que hay o se establecen un Nosotros y un Ellos. Y en el que alguien vende que el problema que está teniendo no es por algo malo que ha hecho él, sino por pertenecer a un determinado grupo que quieren atacar desde fuera los enemigos de ese grupo. El enemigo externo, real o construido, genera unión inmediata en torno a lo que se entiende que es el Nosotros.

El mecanismo no es nada nuevo. Lo ha usado con profusión la clase política en muchas épocas y países (Milosevic fue un consumado maestro, lo usó Pujol cuando estuvo imputado en el Caso Banca Catalana, Bush lo empleó para neutralizar las críticas a la invasión de Irak) y también los personajes del mundo deportivo (no hay presidente del Barça que no haya empleado para generar adhesiones los “ataques desde Madrid”, Mourinho intenta que los ataques a su figura parezcan ataques al madridismo, lo usó O.J. Simpson en su defensa ante la opinión pública negra presentándose como una víctima del racismo judicial blanco).

En definitiva, se cierran filas.

Y en este cerramiento se produce otro fenómeno esencial para que ese mecanismo funcione. El hecho de que se genera una respuesta automática de agrupamiento, con lo cual uno no piensa, sino que reacciona de manera instintiva.

Una prueba simple de cómo ese cerramiento de filas es instintivo y acrítico son las tanganas de los partidos de fútbol. Supongamos que un jugador realiza una entrada criminal, de ésas que perpetraría un jugador que se creara mezclando un tercio de Vinnie Jones (defensa inglés que tiene el récord mundial de tarjeta amarilla más rápida de la historia del fútbol: patada criminal al contrario justo tras sacar de centro a los 3 segundos de empezar el partido), un tercio de Pepe y un tercio de Álvarez Cascos. Entonces pasaría lo que pasa siempre: los jugadores del equipo contrario rodean al infractor reprochándole la violenta entrada y propinándole empujones.

Y ahí ocurre. De manera instintiva y acrítica, todos los compañeros del infractor acuden en su defensa, porque es “uno de los nuestros”, sin reparar en que está sufriendo los reproches y consecuencias de un criminal entradón.

Decía Freud en La psicología de las masas que las multitudes tienden a comportarse psicológicamente como un niño pequeño. Es decir, con el escaso grado de inteligencia y de reflexión que tiene un niño. Y envolverse en la bandera es la mejor manera de conseguir que ese niño que es la opinión pública compre lo que les estás vendiendo sin hacerse mucha reflexión.

Lo más sorprendente del mecanismo es que, pese a que intelectualmente uno puede ver dónde está el truco, asombrosamente sigue funcionando una y otra vez sobre la opinión pública.

Aquí, el caso Contador ha generado quejas del gobierno a la Embajada Francesa, reproches de ministros hacia Canal+ Francia (con lo cual se ha hablado menos de los recortes, del paro o de la reforma laboral, mira tú qué casualidad).

Y buena parte de la opinión pública ha visto a Contador no como un ciclista que ha cometido dopaje, sino como una víctima, atacada por ser “uno de los nuestros”.

Pero, ¿quién defendería a Alberto Contador si se llamara Klaus Immendorff?

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14 pensamientos en “Los deportistas de aquí no se dopan jamás. Los de fuera, por supuesto que sí.

  1. Santi. en dijo:

    Lo cierto es que se llama Klaus Immendorff, lo de Alberto Contador es un mote que le pusieron en el cole.
    ¿Cómo lo supiste?

  2. Chano en dijo:

    Un Inglés un francés y un español se ven en la final de… no, un momento, el francés no se clasificó.

    Como les jode a los franceses que los pobres del norte de África les pasen la mano por la cara con su grandeur y su marsellesa y su puta madre en bicicleta. ¿O es casualidad que le hayan hecho un test sorpresa también a Nadal justo ahora? Están rabiosos unánimamente y nosotros tenemos la obligación de defendernos de igual manera. Como uno sólo.
    Otra cosa es que un individuo ataque a otro individuo, ahí cada uno que rinda cuentas, pero esto está todo orquestado. No has oído las declaraciones del tipo del COI? Ni un paso atrás, y si vuelve a ganar el Garros, ahí todos con las banderas y el himno. En tu cara puto gabacho, esto es 1808 versión civilizada.
    Por cierto campeones de Europa en fútbol sala. Trágate esa chupa ranas!
    Together we stand!

  3. Evidentemente, no podemos saber si los deportistas españoles que acusan los guiñoles del plus franceses se dopan o no. Pero lo triste es que se haya reaccionado como una ofensa nacional…frente a un programa de sátira y humor. Al bufón, se le permite decir lo que quiera, que para algo es el bufón.

    • Chanito, ¿exactamente cuándo te ibas de nuevo Embajador español en Francia?

    • Falta distancia y capacidad de reírse de uno mismo.
      Eso tan necesario siempre, pero especialmente en estos últimos tiempos que nos ha tocado vivir.

      • En TV3 cada semana hay un programa deportivo de sátira llamado Crackovia (ya sabes, somos polacos) en le que no dejan títere con cabeza (mira tú por donde). Recuerdo que cuando estaba Frank Rijkaard de entrenador del Barça lo ponían de porretas (por su forma pausada de hablar) o Laporta, cada vez que aparecía, se tiraba una botella de cava por la cabeza o, más recientemente, convertían a Guardiola en una especie de ermitaño que rezaba en el desierto…a Cruyff! La sátira de este tipo de programas (como por ejemplo Vaya Semanita) es fantástica para la salud mental de los pueblos!!!!

      • Para mí la clave está en si quien hace la sátira (o crítica, o rechazo, o lo que sea) es “uno de los nuestros” para el grupo o no.
        Eso mismo hecho por un programa de humor de Telemadrid sería percibido como un ataque por los culés.
        Los mismos chistes, los mismos personajes, los mismos gags.
        Ése es el mecanismo con el que muchos intentan poner a la opinión pública de su parte.
        Envolverse en la bandera.
        Para que la gente vea la bandera.
        Y no que quien está dentro de ella es él.

      • Eso es completamente cierto. Si en Telemadrid tocasen a can Barça como lo hacen los guionistas de Crackovia se liaba otro 11 de setembre! (no el de las torres gemelas)

  4. Chano en dijo:

    No están las cosas como para que toque lo único que da cohesión al país y de lo único que podemos sentirnos orgullosos. Yo soy español, español, español!

    Santiago y cierra España!

  5. Lavangelio en dijo:

    Yo sin embargo estoy con Contador porque su caso es bastante complejo, dudoso y extraño. Y es en esta precisa situacion donde el ser ‘uno de los nuestros’ desnivela la balanza a su favor. Si no fuera español o si fuera una infraccion flagrante seguramente pensaria lo contrario.

    • Yo sinceramente no sé qué pensar de lo de Contador.
      Pero en realidad lo que me interesaba para el post es cómo se había reaccionado en su favor por la componente nacionalista.
      Ese cerrar filas automático a la que desde fuera se han metido con él.
      En realidad, parece ser que el TAS lo ha sancionado porque la versión que ha dado del origen de su intoxicación al TAS le parece menos plausible que la del dopaje.
      Vamos, que es algo subjetivo.
      Aunque la verdad es que eso del bistec contaminado que le trajeron desde España…

  6. swenish en dijo:

    Contador se mete.
    Como se metió Perico. Como se metió Induráin. Como se metió Hinault, Rijs y todo los demás.
    Mención especial merece Amstrong, que se metió más que Chimo Bayo en su época.
    La cuestión es que la industria del dopaje va ligeramente por delante de la industria para detectar el dopaje. Y este ligeramente es lo que a veces sorprende a propios, que no a extraños. Lo de Gurpegui es RH cagüenlahostia.
    Chano, coño, que los francese no nos han hecho nada (aparte de existir), joder. Primero han limpiado su casa, ésa es la verdad.
    Con dios.
    tt,

    • Sí, es cierto lo que dices.
      La industria del dopaje va ligeramente por delante de la industria para detectar el dopaje.
      De todas formas, hay algunos casos de dopaje hallados en controles que te preguntas si el deportista en cuestión es tan tonto que se piensa que nunca lo van a pillar.
      Porque con la de controles que hay, encuentran a algunos atiborrados a productos prohibidos que es para pensar: “Pero oye, muchacho, ¿tú eres tonto?”.

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