NI UN TÍTERE CON CABEZA.

(Una mirada escéptica de un publicitario a todo lo que intentan vendernos).

Dios está en todas partes. Pero parece que va a pasar más tiempo en La Moncloa.

Según los teólogos, Dios es omnisciente, omnipotente y omnipresente. (Momento cultural para ilustrar a las masas: omnis significa todo en latín, así que ya se sabe qué significa cada palabra. Ayuda para los que no se aclaran con la primera palabra porque se iban a los billares en la clase de latín: scire significa saber, de ahí proviene la palabra ciencia). Es decir, fijándonos en la última de las cualidades, la omnipresencia, eso quiere decir que Dios está en todas partes. Pero si nos fijamos un poco más, nos daremos cuenta de que tal vez Dios está en todas partes, pero quizá desde hace un mes está un poco más en España.

Miremos un poco hacia atrás, pero ya no un mes, sino dos siglos y medio. Y fijémonos ahora en la Ilustración, aquel movimiento que dio lugar a que se denominara el siglo XVIII como el Siglo de las Luces.

El origen de esa denominación es la mejor explicación de lo que buscaba la Ilustración. Disipar las tinieblas de la ignorancia de la humanidad mediante la luz de la razón. Por eso se le llama el Siglo de las Luces. Porque la única luz que se admitía era la luz que provenía de la razón.

(Pónganse ustedes el cinturón de seguridad, que vamos a hacer un repaso a ese siglo a la velocidad a la que suele ir Farruquito). Y así en ese siglo eclosiona el pensamiento científico empírico (es decir, el ligado a los hechos que puede comprobar la razón, no a las opiniones. Bienvenido, señor Newton). Eclosiona el pensamiento filosófico racional (bienvenido, señor Kant y su Crítica de la razón pura). Eclosionan las revoluciones que buscan liberar al individuo de la tiranía asentada en la ignorancia del pueblo (bienvenidas, revolución americana y sobre todo francesa, anclada en el principio de que había que buscar un sistema ético de autoridad basado en la razón). Y, y aquí llegamos a lo que realmente importa para este post, entendiendo que la razón es común y las creencias son particulares, se subordina por primera vez el poder religioso al civil, separando la religión del Estado (bienvenida, secularización).

Es decir, hace dos siglos y medio, por primera vez, usando la razón se sentaron las bases para separar la Iglesia del Estado. Se sentaron las bases para que la religión pasara a ser algo del ámbito privado particular, que es el que corresponde a cada uno, en vez de algo del ámbito público común, que es el que se corresponde con todos.

Esto. obviamente, fue en Francia. En España, como suele ocurrir con todas las cosas salvo quizá con las canciones de Georgie Dann, las cosas llegaron más tarde. O, directamente, no acabaron de llegar del todo.

Solo ocurrieron (pónganse otra vez el cinturón de seguridad, nuevo repaso histórico a una velocidad digna de quitarnos 37 puntos de golpe) cuando llegó la Segunda República. Es decir, casi 150 años después que en Francia. Entonces se separó de manera clara la religión y el Estado. Eso sí, solo durante unos pocos años. Que entonces llegó Franco y dijo, como a casi todo, que no. Con lo cual durante el franquismo la separación entre la Iglesia y el Estado, entre el ámbito de las creencias privadas particulares y el ámbito de lo público común, ya tendió a cero. O a menos mil. Y la presencia de la iglesia en el terreno de la definición de la política fue grande.

Y tras la muerte de Franco y con la nueva Constitución, el Estado firmó un nuevo acuerdo con el Vaticano en 1979, vigente hasta hoy. Un concordato fruto de las componendas y equilibrios de la transición, en el que se acordaron cosas que 33 años después siguen en su mayoría vigentes. Cosas que no sabría explicarle muy bien a mi hija pequeña por qué son así si me lo preguntara (en realidad casi me resultaría más fácil explicarle las inecuaciones de tercer grado. Si yo supiera lo que son, claro):

1) la Iglesia recibe un porcentaje del impuesto de la renta cuando el contribuyente así lo expresa (estamos tan acostumbrados a ello que ya no reparamos en lo que supone: del dinero que se ha de aportar al sostenimiento común del país se retira una parte para dársela a una creencia religiosa particular)

2) la Iglesia está exenta de impuestos sobre inmuebles

3) la Iglesia está exenta de impuestos sobre la renta y sobre el patrimonio

4) la Iglesia está exenta de impuestos de donaciones y sucesiones

5) la Iglesia está exenta del pago del IVA para objetos destinados al culto

6) los planes educativos incluyen la enseñanza de la religión católica equiparada a las demás disciplinas fundamentales

7) los profesores de religión son elegidos por la Iglesia pero se tratan como cualquier otro profesor de los elegidos por el Estado

8) la Iglesia católica puede usar libremente para la enseñanza los centros universitarios públicos

En definitiva, mucha separación entre Iglesia y Estado no parece que exista, ¿verdad? (Por no hablar de ver a los ministros jurando su cargo sobre una Biblia y ante un crucifijo). Y pese a que nos siguen vendiendo que estamos en un Estado aconfesional, la realidad está lejos de ser así.

¿Se contenta la Iglesia con esta posición privilegiada? Pues parece que no. Parece que quiere más.

Porque desde hace unos meses la presencia de la Iglesia en la definición de ciertas políticas públicas se ha hecho mayor. Es decir, en intentar establecer para el ámbito común lo que son sus creencias particulares. Sabiendo que el PP iba a llegar al poder, empezaron a poner en marcha la maquinaria de presión para que lo que son sus posiciones sobre ciertos temas pasaran a ser posiciones generales para todos.

Y ahí tenemos raudo al Ministro de Justicia, al mes de tomar posesión, anunciando que va a reformar la ley del aborto (gran aplauso de los obispos con cánticos de “¡Este partido lo vamos a ganar!”). Y al Ministro de Educación anunciando que va a suprimir Educación para la Ciudadanía, esa asignatura poco menos que demoníaca para los grupos católicos, asegurando que era “susceptible de caer en el adoctrinamiento ideológico”, frase que me hizo pensar en el acto si no es eso lo que hacen los colegios religiosos (gran aplauso de los obispos al ministro con cánticos de “We are the Champions!”). Y los próximos objetivos serán la píldora del día después y el matrimonio homosexual (gran aplauso de los obispos con cánticos de “¡A por ellos, oé!”).

¿Es una muestra de lo que se nos viene encima? ¿Cuántas de sus creencias particulares va a querer imponer la iglesia para el espacio común de todos?  ¿Cuánto terreno del que ha perdido en la vida real, porque sus propios fieles no siguen las costumbres que les dicta ella, va a querer recuperarlo imponiéndonoslas a todos?

Como en tantas otras cosas, resulta útil fijarse en lo que pasa en Estados Unidos. Porque como suelo repetir en muchos posts, todo lo que ocurre allí llega más tarde o más temprano aquí.

Allí, hace poco más de un mes, los obispos de Ilinois se reunieron con el gobernador demócrata del estado, católico, para advertirle de que “no podía ser católico y apoyar el aborto y la adopción por parte de parejas gays”. Tal cual. Con un par de cálices.

Los obispos de Illinois entienden que el gobernador debería gobernar en función del criterio moral particular de la iglesia católica. No del criterio legal establecido y acordado por los representantes de los ciudadanos. Ésa es la partida que se está jugando en Estados Unidos (y solo hay que ver a los candidatos republicanos cuántas veces hablan de lo importante que es Dios en su vida, para ganarse los votos de la ruidosa claca ultracatólica).

Y esa partida, como todo lo de Estados Unidos, también llegará con esa intensidad aquí. Sobre todo porque la jerarquía católica ve que en el gobierno está un partido que comparte una visión similar a la suya. (En algunos foros católicos ya se pone como ejemplo para aquí la reprimenda de los obispos al gobernador de Illinois).

Nos han vendido que estamos en un estado aconfesional y nada más lejos de la realidad, a tenor de los privilegios que hemos visto mantiene la Iglesia. Nos han vendido una separación entre la Iglesia y el Estado que en realidad no es tanta.

Y ahora la jerarquía católica quiere reducir esa separación intentando que algunos de sus valores y creencias particulares pasen a ser las del espacio común de todos. Intentando que el mundo tal y como lo ven ellos pase a ser el mundo de todos.

Intentando, en suma, que desaparezca un poco esa separación entre Iglesia y Estado.

Y es que ya sabemos que a la Iglesia no le gusta nada todo lo que sean separaciones.

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14 pensamientos en “Dios está en todas partes. Pero parece que va a pasar más tiempo en La Moncloa.

  1. Javier, hoy no quitaría ni una coma de tu post. 100% de acuerdo. Y por cierto, felicidades por los titulares de tus posts, son notorios y llaman la atención a gritos. El de hoy me ha gustado especialmente. ¡¡¡¡¡Si hasta parece que te dediques a esto de la publicidad!!!!

  2. Jorge en dijo:

    Muy bueno, Javi.
    La cara de Rajoy en esa foto, nos demuestra que, ahora sí, tenemos un gobierno “como Dios manda”.
    Vamos a necesitar mucha fe, mucha fe en la democracia, para entender y aceptar que una mayoría tan amplia haya elegido un esperpento como éste.

    • Hola, Jorge.
      Bueno, más que “como Dios manda” (esa frase que tanto repite Rajoy además de la de “es de sentido común”) creo que es un Gobierno como manda quienes quieren mandar en nombre de Dios.
      La gente lo votó por lo que lo votó, que ya sabemos que la crisis no ha dejado gobierno en el poder en ningún país.
      Y ahora, a capear lo que viene.
      Con la ayuda de Dios, por supuesto.

  3. Chano en dijo:

    Rousseau no podría estar más de acuerdo con nuestros políticos. Predicar unas cosas y hacer otras completamente diferentes.

    El problema es que echamos a los francesas antes de que hicieran la limpia, y luego vino el anormal de Fernando VII, que fue el segundo peor líder que hemos tenido después de Zapatero, y no hemos levantado cabeza desde entonces. Aquí no ha habido una verdadera revolución nunca, todo lo vamos parcheando y así no vamos a ningún lado. Aquí las cosas provisionales tienden a hacerse definitivas y la transición fue una entente entre partidos, que sirvió en su momento, pero que ya se nos ha quedado pequeña. Separación de poderes legislativo, ejecutivo y judicial YA

    Centrado como estás en encontrar fisuras por donde meter el dedo al PP, te has olvidado mencionar que han propuesto que los miembros del supremo y los del constitucional los nombren los propios jueces, no como hizo Gonzalez en los 80 que legisló para que los eligieran los políticos. Hablando de separar poderes.

    Por cierto, Romney (el Republicano que pinta que va a ganar) es mormón. En 10 años todos con pantalón negro y camisa blanca.

    • Hola, Chanito.

      Bueno, lo del PP y los miembros del Supremo y los del Constitucional elegidos por los jueces suena bien cuando solo miras la música.
      Pero cuando miras la letra…
      La realidad es que la asociación mayoritaria de los jueces es una asociación conservadora.
      Con lo cual, dejar que elijan ellos suena muy democrático, pero en realidad es la manera que tiene el PP de asegurarse que los jueces que salen son todos de la cuerda conservadora.
      Dirán “No, no, nosotros no hemos tenido nada que ver, los han elegido ellos”.
      Pero saben que la mayoría de los que van a elegir a los jueces son conservadores y serán de esa cuerda (que es la suya) los que van a salir.
      Lo que creo que hizo González (hablo de memoria) fue un mecanismo corrector.
      Como a principios de los 80 la inmensa mayoría de los jueces eran lógicamente franquistas, creó un mecanismo mixto.
      Los jueces proponían 36 candidatos.
      Y los políticos acordaban entre ellos 12 de esos 36.
      Así se equilibraba un poco la tendencia conservadora absolutamente mayoritaria.
      Y había consenso político sobre ellos, con lo cual no eran un continuo pim pam pum.

      Y en cuanto a Romney…
      No sé si será verdad que en 10 años todos con pantalón negro y camisa blanca.
      Pero si prometiera 7 mujeres para cada hombre…

      • Chano en dijo:

        Es peligroso eso que dices Javi. Como no me gusta lo que opinan la mayoría de jueces, cambio su método de elección y me aseguro que puedo meter mano. ¿No habíamos quedado en eso del sufragio universal? Digamos que no me gusta que en Cataluña, haya mayoría de nacionalistas, así que saco una ley por la que les fusiono electoralmente a la Comunidad Valenciana, y me sale la mayoría del PP que me interesa y digo que es para equilibrar la tendencia nacionalista.

      • Chanito, ya precisaba en la respuesta que fue un mecanismo corrector aplicado a principios de los 80.
        Es decir, en plena transición.
        Para mitigar en la más alta cúpula judicial la presencia de jueces únicamente franquistas.
        En el Ejército fueron haciendo lo mismo.
        Obviamente, si hubieran dejado a los mismos jueces y a los mismos generales, seguramente hoy tú y yo no podríamos estar escribiendo cosas como éstas.

        Lo que hace hoy el PP es envolver en supuesta decisión democrática lo que es una decisión política.
        Dejar que elijan ellos, porque como la mayoría son conservadores, sacarán jueces conservadores.
        ¿O por qué te crees que desde hace 2 años el PP ha estado mareando la perdiz sin proceder a renovarlos?

        Y en cuanto al ejemplo que usas de las elecciones, es otra de las secuelas de los pactos de la transición.
        Para integrar a los partidos nacionalistas en el juego común de España, se produjo un ordenamiento electoral que sobreprimaba los votos en comunidades.
        Es decir, que les daba más diputados a los partidos que solo se presentaban en una única comunidad, como ocurre con los partidos nacionalistas.
        Fíjate, por ejemplo, en el número de votos en toda España por partidos y luego mira el número de diputados que ha conseguido cada partido con esos votos.
        Si yo fuera IU o UPyD, mañana mismo cambiaba la ley electoral.
        Y si yo fuera CiU, a la que alguien dijera de cambiarla haría de ello un casus belli.
        (Con ese mismo criterio de ponderación de voto, no habría comunidad de propietarios que no saltara por los aires a la primera junta).

        La regla es simple.
        Un político solo cambia algo cuando sabe que ese cambio le puede favorecer.

  4. Joaquin en dijo:

    Hola de nuevo:

    Bingo otra vez!!! y ya van 3. Aquí me quedo ya para rato.
    Bueno, escribo porque precisamente soy de Valencia y por lo tanto conozco un poquitín ya al Partido Popular (son demasiados lustros ya…), pues bien, inmediatamente que he leído un poco tu blog me ha venido a la mente el crecimiento espectacular de la Universidad Católica de Valencia en los últimos años….
    Os voy a dejar dos links, en el primero se puede leer:
    “El jefe del Consell [nuestro querido amigo Paco Camps, sí, sí, el de los trajes], a quien no se le recuerda haber asistido a la inauguración de una facultad pública pero que se ha convertido en un fijo de los grandes estrenos de la universidad de la Iglesia, aludía a un hecho indiscutible: el formidable crecimiento de una universidad muy joven que ha visto crecer sus alumnos un 430% en siete años”.

    Sin ninguna duda ese aumento de alumnado y de posesión de edificios debería de formar parte de los milagros que se relatan en la Biblia porque a mi me recuerda mucho a la multiplicación de los panes y los peces….

    http://firgoa.usc.es/drupal/node/47816
    http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/paellarusa/2011/10/02/la-universidad-catolica-y-la-ensenanza-privada-crecen-alentadas-por-los-sucesivos-gobiernos-de-espana/1983

    Y encima tenemos que aguantar todo lo de esta semana:
    1º- se ordena cargar contra adolescentes
    2º- se repite una y otra vez que las víctimas son los verdugos
    (el PP lleva 2 meses en el Gobierno, ha hecho muchas cosas que me parecen mal, pero después de lo que ha ocurrido aquí esta semana, sencillamente: no quiero saber absolutamente nada más del PP, nunca voy a confiar en esta gente, han perdido toda legitimidad y credibilidad para mi porque no se puede servir al ciudadano atacándole y acusándole, su función como representantes de los ciudadanos es justo la contraria y punto).

    • Hola de nuevo, Joaquín.

      Interesantes los dos links que aportas (desconocía el caso de esa Universidad).
      Resulta curioso leer al rector de la Católica decir que uno de los valores que buscan transmitir es “la apertura a la trascendencia”.
      No es raro que Camps les apoyara tanto, católico convencidísimo como es.
      Eso sí, puestos a apoyarla siguiendo sus creencias particulares, podría haberlo hecho con su propio dinero particular.
      Y no con el de todos.
      Pero bueno, tampoco pasa nada, al fin y al cabo bajo su mando la Comunidad Valenciana tuvo una brillante gestión económica cuyos grandes resultados se ven ahora claramente.

      Un saludo y gracias de nuevo por tus comentarios.

  5. Joaquin en dijo:

    Antes que sus intereses electorales y partidistas están los intereses de la sociedad que para eso son cargos públicos que nos representan a tod@s (les hayamos votado o no)
    Y perdón por irme del tema, pero es que lo sucedido está muy reciente y ha sido muy grave (tan grave como que en un día se retrocedió de repente 40 años).

    • Sí, estamos retrocediendo.
      Lo cuento en otro post, el de “¿Ha inventado Rajoy la máquina del tiempo?”.
      En nuestra mano está intentar que el retroceso no sea muy grande.
      Lo cual será difícil.
      Y sobre todo, que cuando acabe la crisis nos acordemos de que hay que volver a la sociedad que teníamos antes.
      Lo cual será todavía más difícil.

      • joedellepianeJOE en dijo:

        HAY DOS COSAS QUE DIOS NO PUEDE O NO SABE
        1.- ESCRIBIR
        2.- LEER

        Y UNA COSA QUE NO TIENE

        -DINERO

        LO PRIMERO ES PORQUE TODO LO ESCRITO SOBRE DIOS ESTA ESCRITO POR ALGUIEN Y NO POR DIOS
        SI NO SABE ESCRIBIR , NO SABE LEER
        DINERO NO TIENE YA QUE SOMOS NOSOTROS LOS QUE LO DAMOS, JAMAS HA LLOVIDO DINERO.

      • Hola, Joe, gracias por leer el blog y por tu comentario.

        Yo creo que Dios es una proyección de los seres humanos.
        Y que nosotros lo hemos creado a él, en vez de él a nosotros.
        Por eso los que creen en Dios reconocen tantas cosas en él que son curiosamente coincidentes con sus propias ideas.
        O peor todavía.
        Con sus propios intereses.

        Saludos.

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