NI UN TÍTERE CON CABEZA.

(Una mirada escéptica de un publicitario a todo lo que intentan vendernos).

¿Cuándo nos convirtieron a todos en pederastas?

Del Imperio Romano sabemos muchas cosas. Muchas. También es verdad que no las sabemos por haber leído profundos ensayos o doctos libros, sino esencialmente por haber visto películas o series de televisión. Así que con esas esclarecedoras fuentes, es normal que casi nadie conozca un hecho sorprendente de la vida privada de Roma. El hecho de que la distancia entre padres e hijos era enorme. Y, y esto es lo más impactante, que un padre podía condenar a muerte a su hijo porque ésa fuera la voluntad del padre. Era algo muy inusual que ocurriese, pero la ley romana lo permitía. Vamos, igual que nos pasa hoy, ¿verdad?, que tenemos a nuestros hijos hiperprotegidos y pensamos que vamos a dejarles un trauma indeleble que los convertirá el día de mañana en asesinos en serie si se nos ocurre ganarles jugando al parchís.

Probablemente, nunca como hoy han estado los niños tan protegidos. Coderas, rodilleras y cascos para aprender a montar en bici. Parques infantiles prácticamente inocuos y aburridos por haber sido diseñados para evitar todos los riesgos. Salir a jugar a la calle nunca, solo juegan en la seguridad del salón de casa o de su habitación. El listado podría ser casi tan largo como la insistencia infantil en cenar pizza.

Y esa sobreprotección existe desde hace poco también en el ámbito público. Es decir, en la aparición de imágenes de niños.

Solo hay que mirar los telediarios, la prensa o las revistas. Y ver, por ejemplo, reportajes sobre parvularios en los que no se ve la cara de ningún niño porque se hacen solo encuadres de la mano, de un pie, de sus piernas… O se pixela la cara. O se les ve solo de espaldas. Y ello tiene su origen en un tema legal, que hace años no existía, de protección del menor.

Hace unos meses mi hija pequeña salió en un reportaje sobre gimnasia rítmica en Barcelona Televisió. Fueron unos breves 10 segundos en los que aparecía ella hablando. Pues bien, para autorizar su aparición tuve que firmar un documento más largo que el que tuve que firmar con el banco para una hipoteca a 25 años. Y eso para un canal que no es precisamente de los que le quitan el sueño a Paolo Vasile con su audiencia.

Protección al menor. Protección, protección, protección. La idea se repite tanto, nos la venden tanto, que ya se da por asumida. Y pocas veces nos planteamos si tiene sentido o no. En aras de la sacrosanta protección al menor, todo se admite sin rechistar.

Y esta protección al menor alcanza su paroxismo cuando se trata del sexo. O mejor dicho, de lo que a una mente perturbada puede parecerle lejanamente que puede tener una sombra de sexo. Dicho en otras palabras, todo lo que tenga que ver con los niños y que alguien pueda pensar que puede tener alguna connotación sexual.

Gestos o situaciones que hace años parecían absolutamente normales, ahora corren el riesgo de sembrar la sospecha de algo turbio. Hasta el más inocente. Por ejemplo, ¿hay algún valiente entre el público que se atreva mañana a ir a un parque y empezar a repartir caramelos entre los niños delante de sus padres? Yo no, que aprecio bastante la integridad de mi cuerpo y no quisiera verlo destrozado por ningún padre. ¿Hay alguien que se atreva a hacerle una caricia a la cabeza de un niño sonriéndole estando junto con sus padres en un ascensor de El Corte Inglés? Yo tampoco, que aprecio bastante la integridad de mi patrimonio y no quisiera verlo destrozado por ningún abogado.

Todo lo que ocurre en Estados Unidos llega tarde o temprano aquí, como ya he comentado en algún otro post. Pasan 2, 5 ó 10 años, pero acaba por cuajar aquí. Modas, tendencias sociales, productos nuevos… Y esa obsesión acerca de los niños y el sexo alcanzó allí hace años el paroxismo. (Alguien escribía no hace mucho algo así: “Ni se te ocurra en Estados Unidos acariciar a tu hijo en el jardín de casa. Cualquier vecino puede verlo y denunciarte pensando que detrás hay algo turbio”). Lo cual me lleva a recordar otro hecho que implica nuevamente a mi hija pequeña.

Teniendo ella 6 años estábamos en la piscina de un Hard Rock Hotel en Florida (sí, todos tenemos un pasado oscuro). Y se me acerca una supervisora de la piscina y me dice que deberíamos ponerle a nuestra hija la parte superior del bikini, ya que algunos clientes se habían quejado de verla así porque se sentían “incómodos”. Repito: mi hija tenía 6 años. Le digo a la supervisora que si algunos clientes se sienten incómodos viendo a una niña de 6 años sin la parte superior del bikini, es que esos clientes tienen un problema.

Le digo: “¿Ha visto usted que tiene 6 años?”. Y ella me dice que sí, pero repite que hay clientes que se siente “uncomfortable”. Como no nos ve mucho por la labor de ponerle la parte superior del bikini, nos pregunta de dónde somos. Y al identificarnos como europeos añade (juro que es cierto) que entiende que seamos más liberales, que lo sabe “porque mi hermana vive en Portugal”. Portugal. Justo el primer país europeo que nos vendría a todos a la cabeza como ejemplo de liberalidad en las costumbres.

Como la discusión se alarga, entonces viene el Jefe de Seguridad, pelo rapado y pinganillo incluidos. Le digo que hemos estado hace 3 semanas en Utah, tierra de los recatados mormones, y no hemos tenido ningún problema en ninguna de las piscinas de hotel en que nuestra hija se ha bañado. Y que hace una semana hemos estado en un hotel de Disneyland, tierra de la corrección, y lo mismo. Y que lo último que podíamos esperar es que en un Hard Rock Hotel (no le dije explícitamente por qué, tal vez no era el mejor momento para recordarle que el mundo del rock es especialmente libertino) nos encontráramos con esta imposición que es de enfermos. Él contesta (misteriosamente, ya nadie habla de los clientes que se sienten “uncomfortable”) que el hotel lo hace para proteger a sus clientes y nuestra hija es una clienta. “Y claro, usted sabe, la gente que está aquí puede hacerle una foto a su hija y colgarla en alguna página en internet. Y nosotros protegemos a nuestros clientes y por eso su hija debe ponerse la parte superior del bikini”.

(Ahorro la discusión posterior, pero la cosa acabó con el acuerdo de que mi hija siguiera así en la piscina, pero que al día siguiente bajáramos con una parte superior comprada. Cosa que sabíamos perfectamente que no íbamos a hacer porque al día siguiente ya nos marchábamos del hotel para coger un avión. Estados Unidos 0, España 1).

En aras de la protección del menor, se ha sembrado la semilla de ver algo malo en cosas donde nunca las hubo. Y cualquier gesto inocente que antes podía hacer uno, ahora puede ser visto como algo oscuro.

Y esa mirada que ve posibilidades turbias en todas partes, también empieza a hacerse retroactiva.

Facebook censuró hace 6 meses la foto de la portada del disco Nevermind de Nirvana (se cumplían entonces 20 años de su aparición), aquella portada en la que se ve a un bebé desnudo buceando en una piscina, por incumplir sus condiciones de uso. Hace solo 4 meses, la Iglesia Ortodoxa Rusa criticaba que en las escuelas se divulgaran “Cien años de soledad” o “Lolita”, porque en su opinión promueven la pedofilia (hablaban con autoridad, ya sabemos que hay sacerdotes realmente expertos en la materia).

¿Cuánto tardará en verse algo turbio en los cuadros clásicos con niños desnudos y se planteará retirarlos de los museos? ¿Cuánto tardará en verse algo malo en la foto de la guerra de Vietnam de la niña desnuda huyendo del napalm, testimonio fotográfico supremo de aquella guerra? (ya hay gente que se siente “uncomfortable” ante esa foto, pero no por el dolor de la guerra, sino por el desnudo).

Una vez abierta la mirada así, todo puede estar mal, en todo puede verse algo malo. En nombre de la protección del menor se le hace desaparecer de la visión pública. Y además se ven cosas turbias donde siempre hubo cosas naturales. Y, lentamente y sin darnos cuenta, ha ocurrido que todos podemos parecer pederastas a los ojos de alguien. Lentamente, todos nos hemos convertido en posibles pederastas.

El sexo era el gran tabú del siglo XIX, el tema que no existía ni se tocaba en el ámbito público.

La muerte ha sido el gran tabú del siglo XX, el tema del que no es correcto hablar, muriendo en hospitales y no en las casas, escondiendo la muerte de la visión pública.

¿Serán los niños el gran tabú del siglo XXI?

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21 pensamientos en “¿Cuándo nos convirtieron a todos en pederastas?

  1. Euric en dijo:

    Javi, sin que sirva de precedente ;-)) esta vez estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto. Gracias, una vez más, por animarnos los lunes.

    • ¿En serio?
      ¿Estás de acuerdo en todo?
      Ay, ay, ay, ay…
      Creo que esto es una señal de que tengo que replantearme el blog…

      • Euric en dijo:

        Es que deberías de saberlo… estos de izquierdas sólo podemos ser comunistas, maricones y además ahora, también pederastas, por si faltaba algo.

        A un conocido, los de FB le bloquearon la cuenta por “atentando sexual y/o pederastia” pq publicó unas fotos de su sobrino recién nacido ¡en pelota picada! ¡imagínate! 🙂 No veas la de justificaciones y aclaraciones que tuvo que dar para que se la reabrieran. Finalmente lo hicieron, con la condición que si quería subir ese tipo de fotos, sólo podía hacerlo en grupo cerrado con las personas identificadas en relación directa familiar. La razón era la misma, proteger al menor…

      • Al jefe de seguridad del Hard Rock Hotel yo vine a decirle que a mi hija ya sabía como protegerla yo, que no hacía falta que ellos decidieran por su propio padre.
        Y sobre lo que me decía de gente que pudiera colgar fotos de mi hija en internet sin la parte de arriba del bikini, le vine a decir que “si algún enfermo encuentra algo interesante en ese tipo de fotos, a mí me da igual lo que haga mirándolas”.
        Porque es una foto normal de mi hija, no mi hija.
        (Cuando se fueron, se nos acercó una mujer que estaba en una tumbona cerca de nosotros y nos dijo “You have a really nice family”. Era americana y creo que estaba como sintiendo que tenía que disculparse por sus compatriotas por el número que habíamos tenido).

        Y los de Facebook son de la misma escuela.
        Mete 10 abogados en una sala y no podrás hacer nada de nada.

    • azurisable en dijo:

      Pues mi hija y yo nos besamos en los labios desde que empezó a dar besos pq era así como me veía despedirme de su padre… Estoy sentenciada O_O

      • Dios, como te vea un americano…
        Porque encima es niña, así que sois del mismo sexo…
        Yo creo que en una de ésas se planta en vuestra casa el Jefe de Seguridad del Hard Rock Hotel llegado en misión especial en helicóptero.
        Y pone orden en el acto.

  2. Pues hoy no estoy de acuerdo contigo Javier. o al menos no completamente.
    Si bien pienso que tienes razón en ciertas absurdidades como lo de Nirvana, tu hija en el HRC de Florida (ya nos contarás qué hacías ahí) o lo del tipo que publicó la foto de su hijo recién nacido y (oh Dios mío!!!!!) desnudo en Facebook, también pienso que la protección de los menores es una prioridad en nuestra sociedad. Y te voy a exponer 3 motivos que a mí me afectan:
    1º- Soy padre novato de un niño pequeño y me aterroriza que nadie pueda hacerle daño o abusar de él. ¿Soy un cobarde? ¿soy un paranoico? ¿estoy influenciado por los medios?…tal vez, pero deja que te exponga el 2º motivo.
    2º- Yo he ido 12 años a un colegio de curas y, aunque la mayoría de ellos tenían una conducta ejemplar, puedo darte el nombre de uno que tocaba niños, de otro que prefería las niñas y de un tercero que le era indistinto mientras fuera menor de 10 años. Y conozco a alguna chica que por culpa de uno de esos malnacidos no tuvo su primer “rollete” hasta pasados los 25 años de edad. También te puedo decir que aunque hubieron denuncias a la policia al respecto LA PODEROSA IGLESIA CATÓLICA consiguió taparlos enviando a alguno de ellos a misiones (o sea, a tocar niños) en latinomérica. La pederastia es un tema serio que debería ser penado (y controlado por las instituciones) más severamente que ahora. Piensa que HASTA HACE APENAS 2 AÑOS no había registro de pederastas en nuestro páís. Y esto me lleva al tercer motivo.
    3º- Las denuncias telefónicas por pederastia y/o abusos a niños se han incrementando alarmantemente, pasando de 500 en 2001 a 28.900 en 2004, año en el que fueron identificadas 1.990 comunidades de pederastas. Según la asociación Acción contra la Pornografía Infantil (ACPI), durante 2003 se recibieron denuncias sobre unas 10.000 páginas web sospechosas de incluir pornografía infantil denunciable. Sólo en España se estima que más de 30.000 paisanos viajan a otros paises subdesarrollados para mantener relaciones con niños. Y en el mundo Unicef estima que hay 150 millones de niños que han recibido abusos sexuales.

    Son datos que A-CO-JO-NAN. Por eso, cualquier medida de protecccion que ayude a evitar aunque sólo sea uno de esos delitos, me parecerá fantástica.

    De ahí a prohibir la portada de Nevermind hay un abismo importante.

    Miguel

    • Hola, Miguel, ves discrepancia donde no la hay.
      La pederastia es un abuso y como tal debe de ser perseguida y penada.
      Pero el post no va de eso, sino de la extendida absurdidad de, en aras de la protección del menor, llegar a límites ridículos viendo sexo y sombras de sexo por todas partes.
      Y de ver fantasmas y posibilidades turbias por todas partes.
      Y, sobre todo, de aplicar censuras preventivas limitadoras de la libertad aplicando imposiciones totalmente delirantes desde el punto de vista del sentido común.

      Los pederastas son enfermos que ven un niño y ven sexo.
      Pero no es algo muy distinto de lo que ven los que prohiben portadas de discos, fotos de recién nacidos o libros aparentemente sospechosos (a ver lo que tarda alguien en quejarse de Alicia en el país de las maravillas).

      Pederastia ha habido siempre y, desgraciadamente, seguirá habiendo.
      Pero el clima de ver cosas turbias por todas partes acaba haciendo que la enfermedad de unos pocos acabe contaminando la forma de ver de todos.
      Y de eso es lo que va el post.
      Porque ver cosas turbias en fotos inocentes de niños es hacer que todos veamos lo mismo que ven esos enfermos.

      • Supongo que tienes razón. Lo que pasa es que a mí este tema me toca la fibra sensible desde antes de ser padre. Y ahora que lo soy mi suspicacia se ha multiplicado por mil. Yo a los pederastas les aplicaba aquello de los zapatos de cemento…

      • Javi, encantada de saludarte. Acabo de leer tu blog y quería hacer algún inciso. Estoy muy de acuerdo con lo expuesto por tí y por Miguel, Yo soy una víctima directa de este peliagudo tema. Pero te diría mas:

        Se estima que una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños, han sido, son o serán víctimas de abusos sexuales infantiles antes de cumplir los diecisiete años.

        Esas personas (la mayoría hombres, pero también hay mujeres) esos pedófilos que ven en un niño algo mas, no son enfermos. Sería como decir que si piensas en matar a alguien estás enfermo, aunque nunca lo lleves a cabo porque sabes que está mal y además es un delito. Son personas que sienten atracción sexual por un niño o niña, son conscientes de sus inclinaciones sexuales y ademas, si tienen oportunidad, buscarán la manera de acercarse a ellos o alimentarán el negocio de la pornografía infantil (ellos dirán en su defensa que nunca han tocado a un niño, pero los que hacen esas fotos si lo hacen, y el daño también es enorme en esas criaturas) Esos son los pederastas. Y repito, no son enfermos, son personas totalmente integradas en la sociedad y que se aprovechan de su “buena prensa” para realizar sus fechorías sin peligro, porque el menor nunca habla y si se sospecha, su buena reputación se encarga de disipar dudas.

        Dices que pederastia ha habido siempre, pero ahora se sabe que eso tiene consecuencias devastadoras en esos menores, consecuencias que arrastramos hasta la madurez. Y ahora también se sabe cómo prevenir esa lacra. Te invito a que te informes, y os informéis todos de esas medidas que todos podemos tomar para evitarlo. Y desde luego poco o nada tienen que ver con el hecho de que tu hija de seis años lleve o no la parte de arriba del bikini, que Nirvana saque esa portada o que se censure la foto mas famosa de la guerra de Vietnam. En eso estoy total y absolutamente de acuerdo contigo. En ese sentido, mi comentario no es para debatir tu entrada. Sólo quería afianzar la parte “didáctica” de tu articulo, sumándome a las palabras de Miguel.

        Espero que no te haya molestado mi comentario, está escrito con todo mi cariño y sin ánimo de aleccionar a nadie. Un saludo.

        P.D. por cierto, ¿Sabías que el autor de Alicia en el pais de las maravillas, Lewis Carroll fue acusado de pederasta? Dicen que la niña de su cuento está basada en una niña de once años a la que fotografió desnuda en varias ocasiones… 😉

      • Hola, Némesis, gracias por tu comentario.

        El sentido que le daba en el post a la palabra “enfermo” es el sentido de que algo no funciona bien en la cabeza de alguien cuando se excita ante las imágenes de niños o los desnudos de niños o del deseo sexual que le causan los niños.
        Porque obviamente por lo demás suelen ser personas totalmente integradas en la vida normal y cotidiana.
        La pederastia es abominable por el daño que causa en los niños que sufren los abusos.
        Pero el argumento del post era que ver sombras de dudas en todas partes nos hace ver a todos en todas partes lo mismo que ven los pederastas.
        Que la mirada de unos pocos está contaminando la mirada de todos los demás.

        Entiendo que si alguien ha conocido de cerca el problema está más predispuesto a sobreprevenir.
        Supongo que como en mi caso no ha sido así, tal vez eso ayuda a tener una mirada más distante sobre la cuestión.
        Pero para mí hay una diferencia entre prevenir y concienciar, que siempre es bueno, y sembrar la sombra de la duda en todas partes, que es lo que está un poco a empezando a pasar.
        Como en tantas otras cosas de la vida, los límites son difíciles de definir.
        Y encontrar el punto adecuado también lo es.
        Y cada uno lo colocará en un lugar diferente, más o menos escorado hacia un lado o hacia otro en función de cuán de cerca haya conocido este problema.

        Ah, sí sabía lo de Lewis Carroll. Él tenía un grupo de niños que eran amigos suyos y uno de ellos era una niña llamada Alicia (bueno, en realidad Alice, Alice Liddell), que era su preferida. Un día tras un paseo en barca improvisó el cuento con Alicia como protagonista, a la niña le encantó y luego Lewis Carroll tuvo que escribir el cuento intentando recordar lo que había ido inventándose sobre la marcha.
        Del libro se editaron solo unos pocos miles de ejemplares y él pidió al editor un ejemplar especial para la niña.
        Hay fotos de Alice, algunas de ellas vistas con los ojos de hoy un poco sospechosas sobre las tendencias de Carroll.
        Pero insisto en que es vistas con los ojos de hoy.
        La realidad de ello se la llevó Lewis Carroll a la tumba.
        O al otro lado del espejo.

        Gracias de nuevo por pasarte por aquí.
        Y por tu comentario.
        Un saludo.

  3. Hola, me gusta tu blog, sentido crítico y sensatez, cualidades que lo hacen muy superior a la media, ya dijo Pessoa eso de no soy del tamaño de mi altura, soy del tamaño de lo que veo.
    Me acabas de dejar tu voto en la Blogoteca y te lo agradezco http://www.cocinajuzgadosyamor.com/# acabo de empezar en esto y se agradece el empujón.

  4. martini en dijo:

    A mí no me gustaría que nadie se pusiese a tono mirando una foto de mi hijo, a mis hermanos no les dejo colgar fotos de mi hijo en internet.

    Estoy con píldorasdecomunicación, aunque vaya por delante Javi que entiendo lo que quieres decir, yo prefiero prevenir.

    • Los limites entre prevención y desmesura son complicados de definir.
      Por eso creo que ahora se está tendiendo a la exageración, viendo riesgos donde nunca nadie los había visto, viendo connotaciones oscuras donde todos veíamos cosas naturales.
      Es un terreno difícil, ésa es la verdad.

  5. martini en dijo:

    Es difícil, cierto, la protección que unos padres deciden para sus hijos es un tema muy personal y no se debe juzgar, yo personalmente creo que dada la situación actual ser un poquito exagerado no esta mal, tú lo dices bien, los niños ya no juegan en la calle , estan en casa pero cuantos dejaríais a vuestros hijos/as de 6 años bajar a jugar en estos tiempos?.
    Esta semana salía por la tele un video grabado por las cámaras de un centro comercial (creo que era EEUU) en el cual se veía como en una fracción de segundos una niña se separa de su madre y en ese momento aparece un loco y se la lleva en brazos a la fuerza y a todo esto la pobre niña dando patadas y gritando.
    Acabo bien, se recuperó a la niña.
    Los pelos se me pusieron de punta, soy una madre superprotectora y exagerada y SI MUY EXAGERADA!!!!

  6. Joaquin en dijo:

    Hola:

    He conocido tu blog porque estaba buscando la viñeta de “el roto” de “…sube el volumen del miedo”…., y en google solo encontré tu artículo… y la verdad, me gustó mucho (creo que explicas a la perfección lo de la estrategia del miedo), así que he decidido escudriñarte un poco más, a ver si me convences o no (jeje).
    Acabo de leer este post y debo felicitarte de nuevo, tú puedes vender lo que te propongas…
    Bueno basta ya de piropos, no sea que se te suba a la cabeza.
    El caso es que tengo un amigo que conoció a una chica guatemalteca que vivía (y vive) en Vancouver. Se conocieron por internet y al final acabaron casándose…
    Hace pocos años tuvieron una niña y se le ocurrió enviarme algunas fotos de la pequeña, en una de ellas aparece en la bañera…., había difuminado lo que ya os imaginais….
    Me parece muy bien que él haga lo que quiera cuando envía sus fotos a otros, pero es que estas cosas me superan ¿qué hay de malo en la naturaleza para que haya que ocultarlo?
    En vez de solucionar un problema yo creo que lo que se hace es agravarlo (para acabar con miradas perversas, se recuerda a todos los que vean una foto que hay miradas perversas, hay que desconfiar, etc., etc.), porque en vez de ver un cuerpo con normalidad (solo hay minorías que ven cosas óscuras y perversas) lo que se hace es darle más importancia a la visión retorcida en vez de a la visión natural
    (no tengo ningunas ganas de ver nada a su hija, pero tampoco quiero sentirme como señalado como un posible vendedor de imágenes, JODER, QUE SOY TU AMIGO!!!!, tampoco os creais que me ofendió ni nada de eso, me lo tomé con un poco de indiferencia, el puritanismo tonto que se extiende)
    Aych, no estoy muy fino y no sé si me estoy explicando muy bien, pero bueno, en todo caso, coincido 100% con la idea del artículo.

    A ver si mi tercer lectura tb me convence…., un saludo

    • Hola, Joaquín. muchas gracias por tu comentario.
      (Y por tus palabras de ánimo, la verdad es que esto del blog es un trabajito y se agradecen manifestaciones de apoyo. Como cualquier folklórica, uno agradece el cariño del público).
      Lo que dices al final es justamente lo que me parece esencial de todo este asunto.
      Que la mirada colectiva se ha enturbiado por el miedo o la sospecha a la mirada oscura de algunos.
      Y ahora ya casi todos vemos cosas malas donde, como dices, siempre ha habido cosas naturales.
      El papanatismo, a veces, no conoce límites.
      Saludos y gracias por pasarte por aquí.

  7. Aurora en dijo:

    Voy a ser breve: he vivido en mis propias carnes una situación de abuso sexual cuando era una niña y, desde mi experiencia te digo, que ojalá la gente estuviera mucho más precavida de lo que está. Si tú no quieres ponerle la parte superior del bikini a tu hija es perfectamente legítimo, estás en tu derecho y como dices una persona que se sienta incómoda porque a una niña de 6 años se le ve el busto en la piscina tiene un problema. No obstante nunca permitiría que un desconocido le diera caramelos a mi hija, por la sencilla razón de que conozco el peligro de primera mano. Y si un vecino se acercara a acariciarle el pelo a mi hija no me escandalizaría, pero sí vigilaría disimuladamente que la cosa no pasara de ahí ¿Obsesiva? No, es que sé que existe un riesgo ahí fuera y, si bien no pienso prohibirle a mis hijos que hagan una vida normal como cualquier otro niño, si estoy dispuesta a estar alerta para no permitir que les ocurra lo que a mí. No es que tratemos a toda la sociedad como pederastas, es que vivimos en una sociedad donde hay pederastas. Pixelar la cara de un menor que sale en tv es una cosa, y darle a entender a esta misma criatura que se puede fiar de cualquiera que le dé caramelos, es otra. A mí en lo personal me parece muy bien que la gente esté conscienciada, creo que cuando se trata de nuestros hijos es mejor prevenir que curar, sobre todo teniendo en cuenta las consecuencias que un abuso puede tener en un niño. No digo que los saquemos de casa con la mascarilla puesta, ni que no los dejemos ir a la vuelta de la esquina, o que lo prevengamos contra todo el mundo, no… pero yo en lo personal me siento más segura viviendo en una comunidad donde mis semejantes saben qué riesgos pueden correr sus hijos y actuen en consecuencia, que no en una donde la gente diga eso típico de “los casos de abusos son muy poco frecuentes”, “¿A quién podría excitarle ver a un niño desnudo?” “la gente que hace estas cosas son locos a los que se detecta enseguida” o “este es un tema muy escabroso, mejor no hablar de ello” como pasaba cuando yo era una niña. Es más, por estadísticas, tú conoces a niños abusados y también a pederastas, aunque lo más probable es que no seas consciente de ello porque no se ve a simple vista. No pretendo, con este último comentario, darte ninguna lección ni mucho menos, Dios me libre, no voy por ahí, sino que simplemente quiero darte a entender que ese vecino al que ves ofreciendo caramelos a un niño, acariciándole la cabeza… efectivamente, puede ser un pederasta y te lo digo por experiencia. Y a lo mejor, otro vecino, que también le ofrece caramelos al mismo niño o le acaricia la cabeza, es una persona normal y corriente que lo hace con toda la buena voluntad del mundo, obviamente no quiero decir con eso que todo el mundo sea malo, un pederasta… no, sería absurdo decir eso. Pero por favor, no me digas que se exagera con el tema de la protección a los menores cuando precisamente en materia de niños abusados aún queda tanto por hacer… y también te lo digo por experiencia, ya que conozco otros casos (formé parte de una terapia psicológica de grupo para víctimas de abusos) y cosas tan insólitas como que unos padres denuncien a una persona que ha abusado de su hijo/a y esta quede en libertad hasta el día del juicio por falta de antecedentes (lo cual significa que puede seguir abusando de todas las criaturas que le dé la gana) por obra y gracia del juez están ocurriendo en nuestra sociedad, la misma que nos convierte a todos en pederastas según dices pero que contra los verdaderos pederastas todavía es bastante floja. Y este es sólo un ejemplo, los hay para removerle el estómago a cualquiera. Ya sé que hablamos de cosas distintas, tú te refieres al ámbito social y yo ahora estoy entrando en el penal, pero desgraciadamente van muy ligados en materia de protección infantil. No es que debamos tratar a todo el mundo como si fuera un pederasta, sino de ser conscientes que hay gente que lo es y que no llevan un cartelito en la frente. Aunque por supuesto siempre hay quien se lo toma más al pie de la letra y quien menos, quien exagera y quien no…

  8. Aurora en dijo:

    Añado sólo que creo que si antes no se tomaban las medidas de protección que se toman ahora es porque no estábamos tan conscienciados de los riesgos. Como te digo cuando yo era niña la gente ni hablaba de estos temas y cuando empecé a crecer me encontré con cada tópico que vaya tela. Mucha gente daba por supuesto que muchos niños se inventan los abusos sexuales que cuentan y que los pederastas son mayoritariamente locos o borrachos a los que nunca dejarías a cargo de un niño. Pensar que su vecino del quinto, ese tan simpático y tan educado, podía estar abusando sexualmente de su hija cuando cerraba las puertas de su casa, era algo que la mayoría no se planteaban “con lo buena persona que parece…” “si es un hombre excelente…” ahora (en mi opinión por suerte) las cosas han cambiado, aún hay gente que piensa así pero no tanta, y tal vez es por eso que tomamos medidas de seguridad que antes ni se nos ocurrirían. Porque ahora ya sabemos que ese vecino del quinto tan simpático y formal puede ser un pederasta y que una cosa no quita la otra. Un saludo.

    • Hola, Aurora, gracias por leer y escribir.
      Te contesto aquí a tu completo comentario anterior y también a este.

      Como acabo de escribir a Némesis en la respuesta a su comentario, creo que la sensibilidad en este tema está lógicamente determinada por la mayor o menor relación personal que se haya tenido con el problema.
      Entiendo que en tu caso es normal que te parezca mejor sobreprevenir y sobreconcienciar.
      Imagino que a mí también me lo parecería.

      Los ejemplos que pones de estar prevenido son muy razonables y creo que más o menos todos los padres los adoptamos.
      Es simplemente cuestión de sentido común, sabiendo lo que hay ahí afuera.
      O ahí al lado, que muchos de los casos de abusos se dan en el ambiente más cercano.
      Yo mismo adopto los mismos que comentas tú, y les digo a mis hijos lo mismo que les dices tú.
      Y también estoy alerta, sobre todo cuando hoy con internet hay posibilidades que no son solo las de siempre, sino otras nuevas que son nuevos peligros.

      En cualquier caso, el sentido del post no es criticar la protección al menor (creo que no hay ningún padre a quien le parezca mal pecar un poco por exceso en ello), sino la sobrevisión de pederastia en todas partes.
      En la sombra de la duda en todo.
      En el miedo en todo.
      Como apuntaba en el post y en alguna otra respuesta, eso nos hace ver el mundo como lo ven los pederastas.
      Ver sexo por todas partes.
      Ver sexo donde no debería verse.

      Establecer el punto adecuado de protección sin caer en la exageración es complejo.
      Es un territorio difuso que cada padre debe de ajustar por sí mismo.
      Yo, pese a lo que tal vez pueda parecer por el post, soy especialmente atento y vigilante.
      Pero al mismo tiempo me asusta que en todas partes todo el mundo empiece a ver peligro, a ver cosas turbias, a sospechar de todo.
      Porque creo que eso es ver el mundo como lo ven los pederastas.
      Pero entiendo que es un punto de vista personal de alguien que no ha vivido de cerca el problema.

      Muchas gracias de nuevo por tu comentario.
      Saludos.

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