NI UN TÍTERE CON CABEZA.

(Una mirada escéptica de un publicitario a todo lo que intentan vendernos).

Mourinho. O esa curiosa tendencia de algunos jefes a perseverar en el error.

Fútbol e inteligencia son dos palabras que parecen separadas por un abismo tan grande como el que separa a Belén Esteban de la elegancia. Sin embargo, el fútbol ha dado ocasión a muchas personas inteligentes para reflexionar con profundidad sobre él. El legendario entrenador Bill Shankly afirmó: “El fútbol no es una cuestión de vida o muerte. Es mucho más que eso”. Subamos un escalón el nivel y fijémonos en el Premio Nobel de Literatura Albert Camus. En una frase memorable, dijo Camus: “Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”. Y subamos todavía más el nivel. Y recordemos la frase de Mark Viduka, delantero centro del Leeds, que supone una reflexión de profundo calado intelectual: “No me importaría perder todos los partidos, siempre y cuando ganemos la Liga”.

Pero el fútbol no deja de ser, conviene no olvidarlo entre tanta parafernalia, un trabajo como cualquier otro. Tanto para el cuerpo técnico como para los jugadores. Con una peculiar oficina cuyo suelo está hecho de hierba, con la obligación de trabajar todos los fines de semana y con adolescentes desatadas gritando a la salida de la oficina, pero trabajo al fin y al cabo.

Y en ese trabajo, uno de los puestos determinantes es el de entrenador. Que, siguiendo con el símil laboral, es el equivalente al Director de un departamento. Y que, como cualquier director financiero, o de personal, o de producción, tiene como cometido esencial gestionar el equipo humano que hay bajo él para conseguir el mejor resultado. Es decir, sacar el máximo partido del personal de que dispone.

Ahora bien, como en cualquier otra actividad laboral, en el fútbol la gestión del Director/Entrenador se mide en función de alcanzar o no los objetivos fijados para su puesto. En algunos clubes, el objetivo es no descender a los abismos de segunda división (donde hay menos patrocinadores, menos dinero, menos visibilidad en televisión y las camisetas son ostensiblemente más feas). En otros, aspirar al cielo de las competiciones europeas. En el Madrid, como en el Barça, el único objetivo concebible es ganar títulos.

Y eso nos lleva a Mourinho. Y a la dificultad para ganar títulos cuando delante está el Barcelona.

Mourinho se vende siempre como un entrenador que garantiza éxitos. Es decir, resultados. Es decir, títulos. Y el éxito de Mourinho en su trayectoria en el Madrid se acabará midiendo por una única cosa. Su capacidad (o no) de superar al Barcelona y conseguir títulos.

Y ahí, como todo el mundo ve, la cosa no le está yendo bien. Y no le está yendo bien por una cuestión fundamental. Y es que Mourinho no está sabiendo hacer lo esencial que se espera de cualquier persona que dirige gente. Sacarle a su gente el máximo partido. Mourinho (como puede ver hasta un niño de 5 años con 7 dioptrías en cada ojo) no está sabiendo optimizar a su equipo ante el Barça.

Hace años, un entrenador que tuve me dijo: “Hay dos maneras de crear un equipo. Una es tener una idea clara en la cabeza y buscar los jugadores que mejor pueden construir esa idea. La otra es fijarte en los jugadores que tienes, adaptarte a lo que hay e intentar sacarles el mejor partido posible”. (Sustitúyase equipo de fútbol por cualquier trabajo al que vaya uno como directivo y la frase sigue siendo más o menos válida. Salvo, tal vez, la Iglesia, donde da igual lo que haga uno porque el jefe máximo hace 2.000 años que no asoma por la oficina).

Mourinho no está haciendo ni una cosa ni la otra.

Ni ha buscado los jugadores que mejor pueden desarrollar su idea del fútbol (fútbol de contención, fútbol físico, escasa elaboración del juego). Ni está rentabilizando el enorme caudal futbolístico que tiene la actual plantilla del Madrid.

Y esa contradicción se hace totalmente evidente cuando delante está el Barça. Contra equipos menores, basta con que el talento de la plantilla se acabe imponiendo. Pero contra el Barça, la contradicción de Mourinho se hace más evidente.

Contra el Barça, Mourinho es más tácticamente Mourinho. Y el Madrid, menos lo que siempre ha sido el Madrid.

Contra el Barça Mourinho aplica su idea del fútbol con jugadores que no están hechos para su idea del fútbol. Y ahí tenemos a Özil corriendo más que un keniata maratoniano, a Cristiano tapando las subidas del lateral, a Xabi Alonso bajando permanentemente a ayudar a los centrales, a Kaká intentando descubrir cuál es exactamente la posición más cómoda para pasar sentado dos horas en un palco.

Contra el Barça, Mourinho se asienta en la negación del otro. No en la afirmación de uno mismo. Y esa negación del otro hace que al mismo tiempo esté negando al propio Madrid.

Porque está conteniendo a sus jugadores. Está embridando a sus futbolistas. Está apostando por jugar a no jugar. Está optando por el juego físico en vez de, simplemente, por el juego.

Y eso empequeñece al Madrid. Y hace también que los propios jugadores se empequeñezcan. No solo por la propia forma de jugar. Sino también, lo cual es muy importante, porque los propios jugadores sienten que su entrenador los ve, frente al rival, pequeños. (Es lo que se llama en psicología el efecto Pigmalión. Más detalles en Wikipedia o en “My fair lady”. Es 167 minutos más corto lo primero).

Uno ve jugar al Madrid contra el Barcelona y no percibe que sus jugadores tengan la sensación de que van a conseguir ganarle. Mourinho, con su idea de cómo jugar contra el Barça, les está transmitiendo que son menos jugadores que los jugadores del Barça. Y entonces, ocurre que lo son. Cristiano es menos Cristiano, Özil es menos Özil, Benzema es menos Benzema, Kaká está más cerca de encontrar su postura cómoda en el palco.

Mourinho se vende a sí mismo como un profesional que garantiza resultados. Se vende como un gran entrenador que sabe gestionar grupos humanos. Y no está consiguiendo lo primero. Y su forma de intentarlo probablemente hará que tampoco consiga lo segundo.

Pero, sobre todo, Mourinho parece aferrado al mismo mecanismo que una y otra vez no ha funcionado. Cada partido contra el Barça intenta lo mismo (trabar el encuentro, renunciar al fútbol, balón largo rápido arriba a ver si alguien lo caza y sale un gol). Y cada partido el Madrid transmite la misma sensación de equipo que se siente inferior. Y cada partido contra el Barça acaba más o menos igual para el Madrid y, además, con el Madrid sintiéndose cada vez más pequeño.

(Algunos alegarán aquí la final de la Copa del Rey, empezando por el propio Mourinho, que se debe de agarrar a ese argumento como Montoro a cualquier décima de menos en el déficit público. Conviene recordar que ese partido lo ganó el Madrid solo por 1-0, con el gol en la prórroga y con un partido en el que al Madrid le salió todo y al Barça, extrañamente, nada. Uno de esos extraños irregulares días del Barça que ocurren alguna vez, como alguna vez ocurre que sale en la tele un ministro y dice algo que parece inteligente).

Y es que, si no cambias nada en los ingredientes, no cambiará nada en el plato final.

Mourinho prueba una y otra vez los mismos ingredientes y la realidad, que es muy tozuda, le devuelve siempre el mismo plato cocinado: una derrota y un desnaturalizado Madrid.

Coherencia es una cosa. Inteligencia, que es la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas, es otra. Y la apuesta reiterada de Mourinho por la misma fracasada receta está más cerca de la inconsciencia que de la coherencia.

Salvo que ese aspecto de coherencia esconda otra cosa.

Mourinho se debe de dar cuenta de que lo que aplica una y otra vez no funciona. Que su idea del fútbol no da resultado ante el Barça. Entonces, ¿por qué no prueba simplemente a dejar que sus jugadores (como parece ser que le piden) jueguen el fútbol que pueden llegar a jugar?

¿No estará siendo incapaz, como les pasa a los malos jefes, de modificar lo que ha dicho que se ha de hacer?

¿No le estará pasando, como les pasa a los malos jefes, que entiende un cambio en su idea como una pérdida de autoridad?

¿No será que tiene miedo, como les pasa a los malos jefes, de descubrir que son sus trabajadores los que tienen razón?

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8 pensamientos en “Mourinho. O esa curiosa tendencia de algunos jefes a perseverar en el error.

  1. Heidi Güells en dijo:

    Entiendo tu planteamiento y lo comparto. Ahora bien siempre he pensado que a Mourinho le falta un tornillo. Creo que debió sufrir algún trauma infantil que no le permite crecer como persona. Y temo que si hubiera nacido en USA sería un asesino en serie. Pero no entiendo qué pasa con sus jefes. No comprendo por qué el club blanco no ha dicho nada. Mourinho no solo no les da títulos sino que además les ha quitado el honor. Y como tu bien dices, sus jefes erre que erre…

    • Yo creo que su jefe (porque ya solo tiene uno, tras desaparecer en combate Valdano) ha apostado mucho por él.
      Ha apostado tanto que su propio papel de presidente está vinculado a la apuesta.
      Y creo que por eso mismo aguantará todo lo que pueda.
      Si le da títulos, bien.
      Y si no, como suele ocurrir, sacrificará al entrenador en el momento en que vea que las masas empiezan a pedir el puesto, no ya del entrenador, sino del presidente.

      Por otra parte, yo la verdad es que no me creo que haya consistencia entre la imagen pública de Mourinho y cómo debe de ser en la realidad.
      Todo es obviamente una representación muy evidente.
      Monta shows y declaraciones sabiendo manejar a los medios desde esa especie de ogro medio raro que ha creado.
      Con el fin de quitarse presión, metérsela a los jugadores, a los rivales, a quien considere en ese momento…
      Vamos, que no creo que vaya por su casa diciéndoles a sus hijos: “Hay alguien que no ha rendido como esperaba comiéndose las acelgas”.
      O “Mañana sesión triple de matemáticas, que habéis estado muy vividores estas navidades”.

  2. Yo soy culé hasta la médula y tengo la teoría de que Mou es un infiltrado de Can Barça. Por eso sólo citaré las palabras de Javier Marias, un gran escritor, de reconocido prestigio y de reconocido fanatismo por el Real Madrid:

    “Mourinho es un malasangre, un quejica, un individuo dictatorial, ensuciador y enredador, nada inteligente, mal ganador y mal perdedor”.

    “Aquí no se buscan excusas, aquí no se protesta, se acepta la derrota cuando el otro ha sido mejor”

    “El Madrid seguía atacando con diez o con nueve, no se daba por vencido, casi ni admitía un empate, sobre todo en su propio feudo”.

    “Sus entrenadores podían tener más o menos talento, pero solían saber dónde estaban y eran educados.”

    “Florentino Pérez será un lince para sus negocios, qué duda cabe, pero está demostrando ser un hombre poco inteligente, para haberse entregado a un chamán de feria como Mourinho, alguien mucho menos inteligente aún que él.

    “Mourinho es un individuo que no sabe de fútbol y al que el Madrid le trae sin cuidado, que no tiene reparo en traicionar su centenaria tradición y en arrojar sobre él una mancha que se hará difícil borrar”.

    “Lo que no puede ser es que el propio equipo dé vergüenza, en el campo y fuera de él”

    Dicho esto, amigo Javier, sólo me queda hacer la pregunta obvia ¿Por qué?

    • El Madrid siempre fue (y seguirá siendo) un club grande.
      Como las marcas poderosas, que sobreviven a Directores de Márketing que solo están de paso en busca de un ascenso a Director General en otra empresa, también los clubes de fútbol sobreviven a dirigentes deportivos y/o técnicos que no son consistentes con la marca.
      Lo mismo le pasó al Barça con la época de Laporta, quien desmerecía con su comportamiento la grandeza de su club.
      Pero al final, todos esos pasan.
      Y siguen las marcas, porque las marcas son más poderosas que los dirigentes puntuales que las gestionan.
      Y eso es lo que ocurre con el Barça o el Madrid.

      Recuerdo haber leído el artículo de Javier Marías que citas.
      Y creo que él tenía en la cabeza el Madrid que, pasados estos desconciertos, algún día volverá a ser.
      Aquel que era, por ejemplo, cuando siendo Benito Floro entrenador le pegó un chorreo a la plantilla en el descanso de un lamentable partido, gritándoles sin saber que había micrófonos cerca: “¡Joder, que sois el Madrid!

      A mí, a quien me gusta el fútbol y no soy de ningún club, me resulta sorprendente cómo el Madrid está dejando de ser el Madrid.
      Y está dilapidando una parte de su marca y de lo que la hacía reconocible como tal.
      Pero las marcas siempre vuelven a su esencia.
      El Barça también está volviendo a ella, superadas las extravagancias de Laporta, que tanto desconcierto causó.

  3. Lavangelio en dijo:

    Hay varias cosas que no estoy de acuerdo con este analisis. Para mi el futbol no es comparable a ningun trabajo, oculto bajo la simpleza de que entre la pelotita o no, es un deporte muy complejo, sobretodo por los multiples factores que en el intervienen. Un partido es mas parecido, salvando las distancias, a una refriega militar. El futbol encierra estrategia, moral, tecnica, tactica, fisico, suerte,… y para colmo tambien deambula por ahi un elemento humano no infalible llamado arbitro. Volviendo al tema de Mou y sus planteamientos, mi opinion es que, aunque parezcan errados y repetitivos, no hay que olvidar que solo estan fallando frente al mejor Barcelona de toda la historia, que cuenta con los mejores jugadores que ha tenido en toda su historia acompañados por el que aspira ser el mejor jugador de toda la historia. Sobre el papel es una batalla perdida y asi lo seria si el futbol fuera un trabajo donde solo hablaramos de produccion, rentabilidad o estadisticas. Pero este deporte no es eso precisamente, un buen o mal partido de un equipo lo puede determinar que el balon de en el poste o entre en el minuto 5 o que el arbitro pite o no un penalty al principio. He visto al Madrid ganar 0-1 en el Camp Nou hace tiempo, gol de Baptista, celebrado por el madridismo como un partidazo, pero que solo tuvo dos ocasiones por el doble o triple del rival y todo se baso en el orden y la contencion. Es solo un ejemplo de como la gloria o el fracaso estan separadas por una fragil linea. La falta de inteligencia no esta entre los defectos de Mou, sus planteamientos son racionales y me explico: Si el Barça en un partido abierto por calidad tiene mayor probabilidad de meter gol en intercambio de golpes.. pues no conviene un partido abierto. Si el Barça basa su idea futbolistica en la posesion y el toque y no existen medios para controlar la pelota de la misma forma, pues habra que llevar el partido lo mas posible al apartado fisico y trabarlo. Algunos diran que es sentirse inferiores, que el mensaje no es el correcto, yo lo veo ser realista.

    Analizo varios partidos rapidamente:
    El 5-0 del año pasado, El Madrid sale como todos los partidos de ese año, alineacion ‘alegre’ por asi decirlo, encaja 3 goles rapidamente y se diluye.

    El 0-2 ida de Champions. Partido muy serio del Madrid sin conceder espacios ni ocasiones, echan a Pepe (polemicas aparte) y caen facilmente los dos goles de Barça ante tal ventaja estrategica, podrian haber sido algunos mas incluso.

    Final Copa del Rey. Partido feo, trabado e igualado, pocas ocasiones para ambos. Decide la final una jugada puntual mas fisica que otra cosa.

    Partidos de Supercopa de España. Un exageradamente mejor preparado Madrid domina los dos partidos pero la calidad individual le da el titulo al Barça.

    1 – 3 Liga de este año. El Madrid se adelanta rapido, tuvo hasta suerte, cogia forma el planteamiento inicial. Perdona varias ocasiones, unido a algunos errores puntuales defensivos y el acierto del rival, nada que hacer, desplome de la moral y la maquinaria del centro del campo del Barça ya no da opcion alguna una vez se ponen por delante en el marcador.

    Partidos de Copa. El de ida similar al anterior, y el de vuelta, tan laureado por la prensa, es irreal de todos los puntos de vista. Un Barça relajado y confiado, que se pone 2 – 0 y un Madrid sin nada que perder sabiendo que no puede quedar mas en evidencia que en entregas anteriores.. un poco de fortuna, un limpiado de cara y algunos aprietos para el Barcelona pero a la postre el mismo fracaso.

    ¿Entonces que planteamiento es el correcto? La realidad es que solo es valido con el que ganas … pero para ganar ni mucho menos influye solo el planteamiento inicial del tecnico, es solo un factor mas y ni el mejor esquema del mundo podria hacer nada frente a la conjuncion del resto de factores en contra. Ya llegaran proximas entregas de estos clasicos, lo que si es una realidad es que el Madrid esta mas cerca del Barça de lo que lo estaba hace 2 años. Cada partido que Mou pierde contra ellos es cuestionado, pero si fuera el director comercial de ADIDAS y hubiera subido las ventas un 20% nadie le reprocharia no haber superado en ventas a NIKE, por eso el futbol para mi no es un trabajo.

    • Gracias por tu comentario y por tu completa argumentación.
      En cualquier caso, creo que lo que dices (que me parece bastante juicioso) no invalida en absoluto el planteamiento de que el fútbol es un trabajo.
      Dos apuntes sobre ello.

      Uno.
      Todas esas variables aleatorias que dices que influyen en el fútbol (y que realmente influyen) son las mismas que influyen en cualquier otro trabajo.
      Uno no puede saber si el Director Comercial, o el Financiero, o el informático, o cualquiera que ficha para su empresa va a funcionar bien o no (igual que fichar un entrenador o un jugador en el fútbol).
      El desempeño que hace uno no es el único factor que influye en la consecución de los objetivos, porque también influye qué hace la competencia, bien mejorando su producto, o su distribución, o su precio (igual que lo que hagan los rivales influye en alcanzar o no tus objetivos en el fútbol).
      Hay elementos incontrolables que pueden generar que los resultados empeoren o mejoren de manera imprevista, como por ejemplo que caiga un avión en un accidente y las acciones de la compañía aérea bajen, o que un famoso se ponga una prenda de un diseñador nuevo y sus ventas suban en un pispás (igual que ocurre en el fútbol con la imprevisibilidad de los errores arbitrales o de los fallos garrafales de algunos jugadores).

      Y dos.
      Fíjate cuántas veces se usa en el mundo del fútbol la palabra profesional.
      Palabra que obviamente viene de profesión.
      Es decir, trabajo.
      Los futbolistas y los entrenadores hablan muy a menudo de sí mismos como profesionales.
      Y hasta la Liga se llama Liga de Fútbol Profesional.
      Porque todos saben que su profesión, el ámbito en el que desarrollan su trabajo, es el fútbol.

      Comentas con razón que “El futbol encierra estrategia, moral, tecnica, tactica, fisico, suerte…”.
      Pero es que no hay nada de eso que no esté presente en cualquier profesión.

      Y retomando lo de Mourinho y sus planteamientos, en fútbol solo cuentan los resultados.
      Si el Madrid acaba ganando la Liga (como parece) y queda en la Champions por delante del Barça (o incluso la gana), la sensación será que Mourinho ha cumplido sus objetivos.
      Y si no, no.
      Otra cuestión distinta (y que tal vez daría para un post del blog) es el debate acerca de si cómo conseguir las cosas es tan o más importante que cómo conseguirlas.
      Es decir, de si ganar es tan o más importante que cómo se juega.
      Vamos, el debate entre menottistas y bilardianos.
      Yo, por ejemplo, recuerdo con horror el juego de aquel Bilbao campeón de Liga que entrenó Clemente.

      Saludos.

      • Lavangelio en dijo:

        Obviamente me ha faltado cierto matiz, en el momento que alguien es remunerado por jugar al futbol claro que es una profesion, pero no un empleo convencional, a eso me referia, al igual, siguiendo el simil militar, los soldados tambien cobran. Un repartidor de mensajeria tiene unas funciones minimas que se le exigen, puede ser mas rapido, mas competente pero al fin y al cabo debe completar su reparto para no ser despedido. A los trabajadores del futbol en cambio se les presupone unas condiciones actas para su profesion, aunque despues consigan o no los objetivos marcados, metan gol o no, ya que no solo dependera de si mismos porque siempre tendran alguien en frente y gran cantidad de factores ajenos a su esfuerzo y dedicacion que no le permitira hacer su trabajo. Y de la misma forma son despedidos si no cumplen las expectativas, pero estas en el caso del Madrid, si son desbancar al Barça en su estilo de juego y humillarlos en los partidos directos, dificilmente seran alcanzables y si se logran seran mas por un bajon o fin de ciclo de los blaugranas que otra cosa.

        El debate del tipo de futbol es mas controvertido. Pocos equipos que han desplegado buen futbol han sido recordados por la historia si no han conseguido exitos, es mas, los malos resultados acaban con ellos. Como todo en esta vida la virtud creo que esta en el termino medio, pero no cabe duda que el fin ultimo y primordial es ganar y lo ideal, ganar jugando lo mejor posible. No creo que haya entrenador en el mundo que no quiera ganar jugando como los angeles, pero si hay que sacrificar parte de la vistosidad por ganar competitividad no les temblara el pulso. Imaginate al Alcorcon tratando de imitar el juego del Barcelona en el centro del campo, cada mal control, cada perdida de balon iba a ser medio gol a la contra.

        Toda idea, por muy perfecta e idilica que sea, solo cobra relevancia con resultados satisfactorios, por eso a veces ideas menos buenas pero mas realistas y faciles de ejecutar, pueden ser las mas idoneas en cierto momento.

        Que hablar de Clemente, en esa liga baso toda su carrera y en el candelero ha estado sin faltarle trabajo, ese fue el pro, la contra que nunca lo ficho un buen equipo ni estuvo en proyectos interesantes, lo unico la seleccion que para que hablar….

      • Es cierto que pocos equipos que han desplegado un buen fútbol han sido recordados por la historia si no han conseguido éxitos.
        Pero también es cierto que todos los equipos que recuerda la historia han desplegado un buen fútbol.
        Yo estoy con el buen fútbol, por eso no recuerdo a casi nadie del Bibao de Clemente.
        Y en cambio a muchos de la Holanda del 74, el Brasil del 82, el Milan de Sacchi…
        Precisamente a este último le preguntó Van Basten una vez por qué le importaba tanto jugar bien.
        Y Sacchi le contestó: “La victoria queda en los libros, pero la forma de conseguirla queda en la cabeza y en el corazón de la gente”.

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