NI UN TÍTERE CON CABEZA.

(Una mirada escéptica de un publicitario a todo lo que intentan vendernos).

De cómo los recortes incrementarán la producción nacional de egoísmo.

Compartir es, probablemente, el verbo más difícil de conjugar. De manera natural, lo que nos sale es ser egoísta, pensar en nosotros o, como mucho, en los nuestros. Solo hay que ver los castañazos que se arrean unos a otros los niños pequeños en los parques públicos cuando uno ha cogido el juguete de otro y el dueño del juguete le suelta al ladrón un guantazo mientras le vocifera con lengua de trapo: “¡Mío! ¡Mío!”. Ésa es la condición natural de todos. Luego vienen la socialización, la educación, Epi y Blas, y uno aprende a relacionarse con los demás sin ponerse en primer término únicamente a sí mismo (y en segundo término, y en tercero). Pero el egoísmo sigue ahí, agazapado. No suprimido, solo anestesiado.

¿Y cuándo suele aflorar de nuevo el egoísmo de manera evidente?

En situaciones extremas. Sea un incendio, la cubierta del Titanic en pleno hundimiento, una larga época de hambruna o la visión de un inspector de Hacienda entrando en la oficina. En esas situaciones nadie conoce a nadie y el célebre grito “¡Sálvese quien pueda!” es toda una declaración de intenciones, el Capítulo 1, Artículo 1, de la Declaración Universal de los Derechos del Egoísta.

Y, lógicamente, el egoísmo aflora también en situaciones de crisis económica.

A quien está en paro, o ha perdido su casa, o ha tenido que reducir gastos, o se ha visto obligado a cambiar a sus hijos a un colegio más barato, o ha visto bajar su pensión, o ve cómo servicios que antes tenía gratuitos puede tener que empezar a pagarlos, o mira el futuro y solo ve una enorme nube negra, la idea de pensar en los demás le parece más bien lejana. Bastante tiene con pensar en sí mismo y preocuparse por cómo capear el temporal él y los suyos.

La crisis económica acentúa el egoísmo. Pero hay algo igual de importante en la creación del egoísmo. Y es que las soluciones que van a vendernos para paliar la crisis, lejos de mitigarlo, lo que van a hacer es acentuarlo más.

Ello se debe a una razón muy sencilla. Los gobernantes neoliberales que nos han propinado las urnas (Rajoy, Mas, Aguirre, Cospedal) tienen dos dogmas de fe. El primero es que lo público es ineficiente y lo privado es eficaz. Y el segundo, que la solución a la crisis pasa por gastar menos el Estado. (Da igual que los hechos no confirmen esos dogmas, son actos de fe ciega, como la que incomprensiblemente tienen sus fans por Justin Bieber). Y sobre esos dos dogmas van a construir una nueva sociedad. Una sociedad en la que el papel de lo público va a ser menor (en sanidad, educación, servicios públicos) y el papel de lo privado va a ser mayor.

Es decir, vamos a pasar de un Estado concebido como un lugar del interés público a uno en el que la variable fundamental va a ser la participación privada (si alguien encuentra exagerado este pronóstico, que mire lo que quiere hacer CiU con la Sanidad Pública catalana: dividirla en unidades cada una de las cuales, estableciendo acuerdos con empresas privadas, deberá tener como objetivo conseguir beneficios. No quisiera yo ser una viejita con una enfermedad crónica. Bueno, ni tampoco sin enfermedad crónica, la verdad).

Dicho de otro modo, vamos a pasar de un Estado (y una sociedad) concebido como una visión colectiva a uno concebido como una suma de individuos. Vamos a pasar del nosotros al yo.

Resulta ilustrativo mirar el ejemplo del lugar en el que esto se ha llevado al extremo. Estados Unidos, ese país en el que el Estado es poco menos que el demonio (bueno, no, es más que el demonio) para una gran parte de sus habitantes, que juzgan que el gobierno no debería hacer nada ni inmiscuirse en la libre vida de los ciudadanos. Un país en el que todo intento de participación estatal es percibida por muchos como una peligrosísima intromisión (y les dan ganas de coger armas para defenderse). Y en el que hay innumerables apóstoles de la fe ciega en el funcionamiento desregulado de la vida pública como un libre acuerdo entre sus actores (básicamente, las personas y las empresas privadas). Y en el que a Obama, por proponer subir impuestos a las rentas altas o intentar implementar una sanidad pública universal que no se acerca ni de lejos a la que tenemos en Europa, se le llama comunista y se le acusa de querer destruir Estados Unidos y de ser en realidad el Anticristo (no es una exageración: el 14% de los norteamericanos creen que Obama puede ser el Anticristo. Y, pasmémonos, si se pregunta solo a los republicanos, esa cifra asciende al 26%).

Estados Unidos es el país del yo. Es el país en el que la responsabilidad de lo que uno es, hace o consigue recae de manera filosófica únicamente sobre uno mismo.

En esa ética anglosajona, uno es lo que consigue o ha logrado hacer. Es tu problema si no puedes pagar a tus hijos una educación de calidad. O si no puedes pagarte una asistencia médica. O si no te has preocupado por generarte un patrimonio para poder vivir cuando te jubiles. O si no puedes pagarte un buen abogado en caso de tener algún problema legal (que se lo digan a los delincuentes que no han podido pagárselo. Bueno, no se lo pueden decir porque precisamente por eso muchos de ellos han acabado en la silla eléctrica)

Pues bien, nosotros vamos también camino de una sociedad del yo. De dejar atrás el nosotros que construye un Estado social para convertirnos en los innumerables yoes con los que se entienden las empresas privadas.

Y vamos camino de ese mundo del yo por la crisis económica y las penurias que vendrán con los recortes que nos van a vender como solución a esa crisis. Recortes que van a acentuar el egoísmo. Y todas las cosas malas que conlleva el egoísmo.

Cosas como el enfrentamiento con los otros (solo hay que oír a los políticos de unas comunidades autónomas embistiendo a los ciudadanos de otras con la alegría y vigor de auténticos Miuras). La rabia hacia los que uno intuye son competidores por un puesto de trabajo (los partidos xenófobos están cosechando votos sobre todo entre las clases españolas menos capacitadas profesionalmente, que son las que compiten con los inmigrantes por puestos de trabajo de baja cualificación). Los enfrentamientos verbales que se producen a veces entre funcionarios y trabajadores de empresa privada (estos últimos arguyen el sofisticado argumento de “ya que me fastidian a mí, fastídiate también tú”). La incipiente animadversión de los desfavorecidos hacia ese concepto abstracto que son las clases adineradas (y que no se producía cuando todo el mundo se ganaba bien la vida, del mismo modo en que en los equipos de fútbol nunca hay rencillas cuando se va ganando, solo cuando vienen las derrotas).

En síntesis, el enfrentamiento hacia los que tienen más que nosotros, o consideramos que están mejor que nosotros, o nos venden que se están aprovechando de nosotros.

La idea esencial de lo que creo que va a ocurrir la expresó mucho mejor que yo, hace ya 18 años, Rafael Sánchez Ferlosio en un poema:

Vendrán más años malos 

y nos harán más ciegos.

Vendrán más años ciegos

y nos harán más malos.

La crisis y sus recortes van a traer penurias (más años malos) que van a hacer aflorar nuestro egoísmo y que solo miremos por nosotros (nos harán más ciegos). Y ese largo tiempo en que solo miraremos por nosotros (más años ciegos) va a acentuar nuestro alejamiento, rivalidad y enfrentamiento hacia los demás (nos harán más malos).

Hacia ahí nos van a llevar. Nos van a vender como solución a la crisis unas medidas de recortes que van a crear el caldo de cultivo perfecto para que aflore el egoísmo que todos llevamos dentro desde el jardín de infancia y nuestros primeros guantazos a los que cogían nuestros juguetes.

Que es, por cierto, el escenario preferido para cualquier político en el poder: que cada uno se preocupe solo por lo suyo.

Porque entonces, divididos en unidades y enfrentados unos con otros, resultamos más fáciles de gobernar.

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13 pensamientos en “De cómo los recortes incrementarán la producción nacional de egoísmo.

  1. Euric en dijo:

    Estimado Javi,

    En desacuerdo con lo primero, más cercano con lo segundo.

    Lo del egoismo personal en tiempos de crisis, de momento creo que no está siendo así y a las pruebas me remito: la recogida de alimentos de este año (Gran Recapte 2011) tenía la ambiciosa meta de recoger 800 tn de comida (casi utópico) y logró 1.095 (un +37% sobre el objetivo “dream”). La Marató de TV3 de ayer consiguió 7.231.628€, casi lo mismo que el año pasado y más de los 6.993.481€ de año 2006, en pleno boom económico. A diferencia de las empresas, la solidaridad no sólo no ha caido un 40% sino que ha mejorado en un 3,4% (sin contar IPC). Es decir, después de años de crisis y con unas perspectivas más que pesimistas (como dicen, “Merry Crisis and Happy New Fear”), la gente es más solidaria contradiciendo lo que mencionas en tu escrito. La razón probablemente es la siguiente línea de pensamiento: “yo estoy jodido, pero voy aguantando. Pero también podría estar como todos esos que están muchísimo peor que yo, así que por 5 o 10€ no me voy a arruinar y mañana puedo ser yo el que deba pedirlos”. La solidaridad no sólo es en lo económico directo, sino también en lo indirecto: hoy sale en La Vanguardia que este año se ha multiplicado por TRES el número de familias en Bcn que acogerán niños durante estas Navidades. Y es que históricamente es sabido y reconocido que es más fácil que te invite el pobre que para comer sólo tiene una sopa de pan que el que se alimenta a base de caviar iraní, ¿verdad? Pues eso.

    En cuanto a lo segundo, las prioridades de nuestros nuevos políticos, en eso estoy más de acuerdo contigo, por lo que te suscribo. Reconozco que este país necesita un revulsivo en algunos aspectos (pe: rigidez del mercado laboral) pero no a costa de servicios sociales básicos. Y Rajoy a mi me da PANICO, aunque como buen optimista que soy, aún espero que esta semana nuestro “flamante” nuevo Presidente se descuelgue por sorpresa con un plan de acción de esos que nos deje a todos sentados en la silla (en positivo). Pero como también soy escéptico, lo dudo taaaaanto que finalmente me quedo con aquello de “la esperanza es lo último que se pierde” y al final me digo: “Aguantaremos lo que nos echen. Si los USA sobrevivieron a 8 años de Bush Jr, nosotros podremos aguantar 4 de Rajoy”. Pues eso.

    Abrazos,
    Èuric

    • Hola, Euric, gracias por el comentario y por alimentar el debate.
      Vamos a él.
      Si se deduce de mi comentario que sostengo que desaparece la solidaridad, no era eso lo que quería argumentar (imagino que el trancazo del que acabo de salir ha dificultado la precisión al explicarme).

      Por dos razones.
      En primer lugar, porque la solidaridad es un instinto básico humano que existe desde la noche de los tiempos y que está presente en mayor o menor grado en todas las personas (la empatía, las neuronas espejo, etc). Incluso en situaciones como la del Titanic hubo gente que murió ayudando a salvarse a otros. Y lo mismo en las Torres Gemelas. Con lo cual no me extrañan los datos que das y que muestran un mantenimiento o incremento de la solidaridad hacia los más desfavorecidos. (Y seguro que en Estados Unidos, el país del yo pero también de muchísimas ONGs, los datos deben de ser similares).
      Y en segundo lugar, porque creo que lo que intuyo que va a ocurrir no está pasando todavía ahora, sino solo se está apuntando (por eso empleo el futuro en el titular y en el texto: “incrementarán la producción nacional de egoísmo”). Y se acentuará cuando los recortes nos lleven a la seudorrecesión a la que van a llevarnos.

      Ahora la solidaridad en términos económicos puede mantenerse porque, como diría Laporta, “no estamos tan mal”.
      Cuando la cosa empeore, el mercado laboral se liberalice, los contratos de 400€ lleguen para quedarse, el paro se incremente (porque seguirá creciendo: si recortas gasto público, eso creará paro), y las expectativas generales sobre el futuro sean peores que las de ahora, entonces tengo la sensación de que el egoísmo será mayor.
      Tanto a nivel individual como grupal.
      Y, sobre todo, crecerá como idea en las cabezas, que son el sitio importante.
      Y del que se aprovechará la clase política.

      En cuanto al plan de acción de Rajoy que comentas, la verdad es que me sorprendería muchísimo que se saliera del guión previsto.
      Vamos, del “recortes, sudor y lágrimas”.
      No es su estilo grandes giros ni descubrimientos, no es ese tipo de líder (si es que es un líder, cosa que tampoco me parece). Además de que tampoco puede salirse demasiado del guión que le han escrito.
      Por lo pronto, creo que el discurso de investidura lo va a dar en alemán.
      Así le darán su confianza quienes realmente está buscando que se la den.

      Saldremos de la crisis.
      Seguro.
      Saldremos distintos, pero saldremos. De todas las crisis se sale finalmente.
      A nosotros, mientras tanto, no nos queda otra que esperar y ver y estar atentos a lo que hacen y nos pasa.
      Y sobre todo, intentar seguir pensando.

      Un abrazo.

  2. joder carro! a ver si empezamos el lunes con un poco más de optimismo,…

    • ¡Ja, ja, ja, ja!
      ¡No, si yo soy optimista!
      ¡Pero también soy realista!
      (Ya sabes lo que se dice de los pesimistas, que son optimistas bien informados).
      En cualquier caso, atendiendo a tu petición de optimismo, acabo de decidir que cada lunes haré un post que solo recibirás tú.
      Hablará de gintonics, mujeres y fiestas hasta el amanecer, con lo cual empezarás el lunes lleno de optimismo y alegría.
      Serán 100€.

  3. Me gusto mucho el articulo, Xavi.

  4. Mili en dijo:

    Acertado Javi, como la mayoría de veces….eeeh! que he dicho la mayoría, no siempre!!!! Comparto tu artículo en Face. Un abrazo!

    • Muchas gracias por tu ánimo, Mili.
      (Lástima que Charo ya se postuló para presidenta de mi club de fans).
      Y encantado de que lo compartas.
      Besosssssssssssss (ahora que no mira Luis).

      • Charo en dijo:

        Jajaja!!!!! 🙂
        Pues con esta entrada no estoy muy de acuerdo, me pierde la vena liberal, pero me encanta cómo lo explicas todo siempre. Muy, muy fan.
        Besotes.

      • ¡Ya nos pelearemos tú y yo dentro de poco por un mendrugo de pan!
        ¡Cuando lleguen mal dadas no conoceré a nadie!
        ¡Te voy a arrancar de las manos la comida para alimentar a mi prole!
        ¡Y tú me pegarás en la cabeza con un cuadro de Rajoy!
        ¡Y yo me defenderé dando golpetazos con un libro de Keynes!
        ¡Y que gane el más fuerte!
        ¡Yo ya estoy entrenando!
        ¡Besosssssssssssss!

  5. Manolo Portabella en dijo:

    En desacuerdo con tu artículo. Por principio/s.

    El hombre/a (permíteme el homenaje póstumo a nuestra recienta ex-ministra de igualdad) no es más egoista en tiempos de crisis. Es egoista. y entiempos de crisis sale su auténtico yo.

    Y sobre Rajoy no me da la gana de defenderlo. Pero tu juicio es demasiado típico/tópico, además de no responder a la realidad de sus primeros actos (¿alguién se imaginaba a los actuales presidentes del Senado y del Congreso?)

    De los recortes hablaamos en profundidad cuando quieras ( mi mujer es funcionaría en Catalunya y ni te cuento como los está sufriendo).

    Y para seguir tocando los cojones; FELIZ NAVIDAD (para los que no seaís cristianos también, aunque espero que esteis currando ya que esta fiesta no va con vosotros).

    • ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Enanito Gruñón is back!
      Vamos por partes con tus 4 afirmaciones.

      1) Veo tu explicación de que el hombre es egoísta y en tiempos de crisis sale tu auténtico yo. Y ése es justamente mi argumento al inicio del post. Lo de los jardines de infancia y dar castañazos porque eso es lo que nos sale de manera natural y lo de que en tiempos de crisis eso aflora más. (Vamos, más Hobbes que Rousseau). Es decir, que estás diciendo lo mismo que yo, Manolo. Y tú que querías llevar la contraria…

      2) Si algo tiene Rajoy es que es muy previsible. Nunca va a dar volantazos bruscos. El Gobierno era previsible (su cuerpo de afines, los que lo han arropado desde el Congreso de Valencia y algunos de perfiles poco estridentes, como le gustan a él). Y sus primeros pasos son previsibles (no hacer mucho ruido, porque en realidad no ha tomado, ni siquiera anunciado, ninguna medida. Hasta en la prensa extranjera le reprochan que está tardando demasiado en desvelar sus planes). Y los presidentes del Senado y del Congreso son perfiles blandos, de los que le gusta tener cerca a Rajoy, que no pinta que le agraden los perfiles firmes. Fíjate que se rodea de gente fiel que no le va a llevar la contraria, sobre todo de mujeres de perfil político obediente y que siempre que ha tenido problemas conocidos dentro de su partido ha sido con perfiles duros y autoritarios. Como Esperanza Aguirre o Pizarro, que venía de megaempresa y acostumbrado a mandar.

      3) De lo de los recortes, me remito a los dos posts publicados hasta ahora. El del decálogo sobre cómo venderlos. Y el del miedo. (Por cierto, ¿has visto qué poco críticos están los informativos de TV3 con la política de CiU desde que les metieron el miedo en el cuerpo con lo de reducirles el presupuesto?).

      4) Pues mira no, yo no soy cristiano pero disfruto del día de fiesta de hoy. Del mismo modo que cuando me pillaba el 2 de Mayo en Madrid aprovechaba la fiesta y eso que (guárdame el secreto) no soy madrileño. Pero yo no se lo decía a nadie, por si no me dejaban hacer fiesta.

      Hala, un abrazo y Feliz Navidad también para ti y para los tuyos.

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