NI UN TÍTERE CON CABEZA.

(Una mirada escéptica de un publicitario a todo lo que intentan vendernos).

¿Qué pensaríamos de Facebook si en vez de Zuckerberg estuviera al frente Botín?

Hace solo 8 años, Facebook no existía en nuestras vidas. Nadie escribía en muros salvo grafiteros suburbanos enarbolando sprays. Nadie se reencontraba de repente con mucha gente del pasado salvo en cenas de ex-compañeros del colegio que solían acabar en consumo desmesurado de alcohol. Nadie tenía más amigos de los que en realidad era capaz de recordar. Nadie compartía al instante con el mundo la imprescindible foto del plato precocinado que se estaba a punto de comer.

Facebook, la sensación es general, tiene buena imagen. Te permite compartir cosas con las personas que forman parte de tu vida, facilitándote estar en permanente contacto con ellas.

Y eso es así pese a que Facebook como empresa tiene sombras en su funcionamiento que son evidentes. Hagamos un rápido repaso a unas cuantas:

1) Es imposible eliminar los datos personales que has dado (en realidad se ocultan al mundo, pero siguen constando en los servidores de la empresa)

2) Al darte de alta realizas obligatoriamente el reconocimiento expreso en las condiciones de uso de que lo que cuelgas en Facebook pasa a ser automáticamente propiedad de la empresa. Es decir, que uno cede automáticamente los derechos de autor en cuanto cuelga una foto o un vídeo. (Vamos, que si quieren pueden vender tu foto a quien les apetezca. Aunque sea esa foto poco favorecedora en bikini para que la usen en un anuncio Antes-Después de productos de adelgazamiento en la que tu foto aparece en el Antes).

3) Aunque canceles tu cuenta, todo lo que has colgado permanece eternamente ahí (mensajes, frases en el muro de amigos, fotos, vídeos haciendo el tonto todo lo que uno hace el tonto cuando hay una cámara delante…)

4) Hay especialmente una larga y continuada sucesión de problemas relacionados con la privacidad (el último, el conflicto legal en Alemania por la identificación de los usuarios mediante reconocimiento facial con una aplicación para la que no han dado su consentimiento).

5) Muestra un creciente interés por saber qué hace la gente cuando navega fuera de su empresa, como indica la solicitud reciente de una patente para realizar un seguimiento de sus usuarios cuando no están conectados a Facebook (esto ya da un poco más de miedo, ¿verdad?). Y no solo eso, agarrémonos que vienen curvas. La solicitud de patente incluye el seguimiento de usuarios de webs que no tienen cuenta en Facebook (sí, sí, a cualquiera que esté navegando, aunque no sea usuario suyo. Huy, huy, huy…)

Todas esas sombras y otras, más o menos conocidas, se le disculpan a Facebook. En general, todo el mundo la sigue viendo como una empresa montada por un chico con cara de buen niño (de muy buen niño) para estar en contacto con sus amigos (y amigas) al que el invento le creció de manera enorme (muy enorme) y se hizo millonario (pero que muy millonario) casi sin querer. Y en general se la continúa viendo como una empresa que mantiene el mismo punto de limpieza de su vocación inicial por facilitar compartir cosas entre amigos.

Ahora bien, ¿y si al frente de esa empresa en vez de Zuckerberg estuviera Emilio Botín?

¿Pensaríamos entonces lo mismo de todas esas sombras actuales de Facebook?

¿O ya no las veríamos tan disculpables? ¿Nos parecerían un intento de control de la información acerca de las personas? ¿Pensaríamos que es una apropiación indebida de las fotos y vídeos de la vida de sus usuarios (aunque sean tan irrelevantes como las fotos de Vanessa luciendo orgullosa su nuevo chándal)? ¿Nos inquietaría mucho más ese deseo de Facebook de saber más cosas tanto acerca de las personas que lo usan como de las que no?

Probablemente, la percepción general de Facebook sería un poco menos amable, menos blanca de lo que es ahora.

Y eso posiblemente sería así por una razón muy sencilla. Y es que la percepción pública de la personalidad de quien está al frente de la empresa tiñe en parte nuestra percepción acerca de la propia empresa y de lo que hace esa empresa.

La imagen de Steve Jobs teñía la imagen de Apple, del mismo modo que la de Berlusconi teñía la imagen de Italia como país (qué proximidad tan extraña de dos personajes tan distintos en una misma frase. Es tan chocante como las que provoca al azar la agenda del teléfono móvil cuando siguiendo el orden alfabético pone a la Directora Financiera encima del fontanero que vino a arreglar la calefacción).

Y lo mismo podría decirse de Florentino Pérez en ACS, de Murdoch en su imperio mediático, de Amancio Ortega y su hiperdiscreción en Zara.

O de la monarquía inglesa, cuya imagen algo rancia y alejada se refrescó ante los ingleses con la llegada de Lady Di.

Es simple, pero es así.

La imagen pública de las personas que están al frente de las empresas (o instituciones) tiñe la propia imagen de las empresas y su actuación.

(En ese sentido, a veces la imagen de la empresa en determinado grupo de personas es contradictoria con la que tiene su figura más pública. Por ejemplo, recuerdo lo que me dijo un amigo culé hace unos años, cuando Pellegrini entrenaba al Madrid. Decía: “Es que Pellegrini es tan buena persona, lo ves ahí tan buen tío… Es que no te sale cabrearte con él… Lo suyo es que entrenando al Madrid haya alguien a quien tenerle manía”. El fútbol, ya lo sabemos, tiene su propia lógica).

Obviamente, Zuckerberg tiene pinta de buen chico.

Pero obviamente también, por debajo de ese Zuckerberg con cara angelical hay en su empresa un montón de ejecutivos fichados por él que están buscando generar negocio a través de sus 800 millones de usuarios. (¿O alguien se piensa que el valor estimado de Facebook de 70.000 millones de dólares es solo porque se supone que va a ganar dinero con los regalitos virtuales de cumpleaños que sus usuarios compran para mandar?).

Lo que están buscando es intentar generar negocio a través de los usuarios, de sus hábitos, de los datos que se establecen de sus hábitos, de marcas interesadas en relacionarse con esos usuarios. Y es lo mismo que haría Botín si estuviera ahí. (Y cualquiera de nosotros, ¿o no? Que 70.000 millones de dólares dan para vivir tranquilo algunos años).

Eso es lógicamente lo que intentan hacer.

Pero de cara a las sombras que genera eso que intentan hacer, a la imagen externa de la empresa le ayuda más tener al frente la imagen de buen chico que transmite Zuckerberg que la de inconfundible hombre de negocios que transmite Botín.

Como también debe de ayudarle más a la imagen de la empresa que, según dicen, parece que Zuckerberg habla inglés un poquito mejor que Botín.

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14 pensamientos en “¿Qué pensaríamos de Facebook si en vez de Zuckerberg estuviera al frente Botín?

  1. Euric en dijo:

    Excelente reflexión y mejor descripción. Como siempre, plenamente acertado. Gracias.

    • Muchas gracias a ti, Euric.
      Por cierto, estoy intentando incluir en el blog un apartado para quien lo desee pueda hacer propuestas de temas.
      Del tipo de las que van hasta ahora, de cosas que nos venden o de cómo compramos cosas.
      Pero como Dios no me ha llamado por los senderos de la informática (por los del cante tampoco), no tengo muy claro todavía cómo hacerlo.
      Y seguro que cuando intente poner ese apartado para propuestas en el blog lo que ocurrirá en realidad es que publicaré mi PIN del banco en mi muro de Facebook.
      Mientras tanto, si quieres proponer algo, pues encantado de reciibir propuestas vía los comentarios.
      Saludos.

  2. Como los anteriores, me ha gustado mucho tus reflexiones sobre Facebook. Y da miedo pensar en una red social así en manos de alguien como Botín, Del Rivero o Florentino Pérez.

    Aunque a mi, particularmente, Facebook me parece lo del pasado y Twitter lo del presente y lo del futuro (no es mío, lo he leido en alguna parte).

    Miguel

    • La realidad es que debajo de Zuckerberg hay ejecutivos que buscan monetizar todo lo posible el invento.
      Cosa lógica, porque es una empresa, no una ONG.
      Todo es lícito mientras no se superen los límites, si es que alguien sabe en internet dónde están exactamente los límites entre privacidad e información.
      Como todos los caminos nuevos, se van definiendo los contornos conforme se avanza.

      Yo la verdad es que no sé lo que es el pasado ni lo que es el futuro.
      Tal como van las cosas de rápido en esta cultura de la fugacidad, bastante tengo con intentar asentarme en el presente.
      Recuerdo cuando hace no tantos años parecía que el futuro eran los portales, ¿recuerdas?
      Y hubo quien pagó millonadas por comprarlos.
      Y ya ves tú.
      Solo fueron el futuro para los que lo vendieron por esas millonadas y no tuvieron que preocuparse nunca más por el suyo.

  3. Chano en dijo:

    Yo tengo un tema.
    Verás, a estas alturas nos están vendiendo los recortes como la única tabla de salvación para salvarse del hundimiento.
    Pero ¿porqué? ¿Son recortes para pagar deudas a bancos que hemos rescatado con dinero público? ¿O son otros? y ya puestos ¿Quienes son los mercados? Si somos tu y yo, como dicen algunos, que con pequeños ahorros estamos causando esto por especuladores… A mi ya me quitan mucho más en impuestos de lo que me dan por mi dinero. Podrías reflexionar un poco. Lo de la cabeza, lo de hacer flexiones dobles, no sirve para nada en esto de los mercados.

    • Gracias por la aportación, Chano.
      De todas formas, lo de los recortes ya lo traté específicamente en el post de la semana pasada, sobre todo en la vertiente que cuadra más con el contenido de este blog.
      Que es el de cómo nos los venden.
      Lo del origen de todo esto, cómo se causó y por qué, sospecho que a estas alturas de partido ya no se molestan en tenerlo en cuenta.
      Decía Sarkozy hace exactamente tres años: “Vamos a refundar el capitalismo”.
      Y el capitalismo los está refundando a ellos.

      Y sí, los mercados son una suma de muchos actores.
      Desde especuladores hasta grandes corporaciones, pasando por gente normal y corriente que tiene invertida una parte de sus ahorros.
      Y ese mercado se mueve por muchas variables, no coincidentes las de unos con las de los otros.
      Pero hay una cosa en común: no existe nada más miedoso que el dinero.
      Si alguien teme que su dinero no está seguro por cualquier razón, lo retira de donde esté (sea en un banco o sea en deuda de un país).
      Y si alguien teme que su dinero corre riesgo que no se lo devuelvan, cobra más por dejarlo (véase la subasta de hoy del Tesoro Español).

      Hace tres años, con el nuevo Bretton Woods que pretendían hacer, los políticos sí que habrían tenido oportunidad de refundar el sistema.
      Ahora ya no.
      Ahora están intentando capear el temporal pensando solo en el corto plazo.
      Y ese cortoplacismo es el que los mercados no perdonan, por eso no se fían de que los políticos vayan a hacer lo que tienen que hacer.
      Y si no, fíjate en una cosa, que hoy pensaba que a lo mejor sí daba tema para un post del blog.
      ¿Cuándo han menguado un poco las presiones sobre Grecia e Italia?
      Cuando se han ido de sus gobiernos los políticos y han entrado en ellos los técnicos.
      Es decir, los mercados no se creen el clásico discurso de los políticos de prometer cosas, sino el de hacer y hacerlas ya.
      Los políticos no estaban haciéndolas.
      Y los mercados creen que los técnicos sí las harán.
      Es decir, los mercados (que están hechos fundamentalmente por personas) no se fían de la capacidad de los políticos.

      Tal como yo lo veo, el problema de fondo es que todo el sistema financiero y la deuda pública se han sostenido durante décadas en la confianza de que bancos y países encontrarían el dinero para pagar sus deudas.
      Es un gigantesco sistema piramidal. (Porque si todo el mundo pidiera a la vez su dinero, ese dinero en realidad no existe físicamente).
      En el momento en que el castillo de naipes empieza a tambalearse, el riesgo (que es el de ahora) es que se caiga todo.
      Irlanda y Grecia eran naipes de poca entidad.
      Italia, y no digo España, son naipes que arrastrarían todo el castillo.
      Y lo peor es que al frente de la política hay los políticos mediocres y cortoplacistas que hay.

      • swenish en dijo:

        “no existe nada más miedoso que el dinero”, dices. No lo tengo tan claro. Se me ocurren otros adjetivos: “no existe nada más tiránico que el dinero”, “no existe nada más arrogante que el dinero”, “no existe nada más venenoso que el dinero”, “no existe nada más que el dinero”…
        Un abrazo, Javi.
        Otro abrazo, Chano.
        tt,

      • Bueno, obviamente al dinero se le pueden adjudicar muchos adjetivos.
        Pero en el contexto de la situación actual de los bruscos movimientos de los mercados, el de miedoso es el que me parece más pertinente.
        Un ejemplo.
        En el mercado español hay un banco portugués que ofrece un depósito con una rentabilidad bastante superior a la de los bancos españoles.
        La diferencia fundamental es que por el dinero que pongas ahí no responde el Fondo de Garantía de Depósitos español, sino el portugués.
        Sabiendo eso, ¿tú pondrías 100.000€ de tu patrimonio en el depósito portugués, sabiendo cómo está el Estado Portugués?
        ¿O en un depósito garantizado por el Estado Griego?
        Yo creo que no.

      • swenish en dijo:

        En la última frase del párrafo falta un hueco entre “más” y “que el dinero” para que cada uno ponga su adjetivo. Un hueco que yo he dejado y que alguien o algo ha considerado innecesario. Espero que no se trate ni de Zuckerberg ni de Botín. Y confío en que no se trate de una misteirosa forma de censura previa. Los espacios en blanco también son escritura, como el voto en blanco es opinión.
        Javi, censor.
        Jajaja.
        tt,

      • Turiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
        Ni Zuckerberg, ni Botín, ni Javi Carro (los pongo en orden ascendente de atractivo personal).
        La desaparición de tu espacio en blanco se debe al procesador de textos de WordPress.
        Tú le habrás dado a la tecla espaciadora, pero en el apartado de comentarios (que no es el que se ve públicamente, sino es previo) ese espacio no aparece por ninguna parte.
        El procesador lo debe de identificar como si fuera un espaciado entre palabras creado por error al escribir.
        Y lo suprime.
        Para otra vez, mejor teclea varias veces el guión bajo, como si fuera el espacio de un formulario.
        Como el que rellenaste cuando te hiciste socio del Barça, ¿recuerdas?

  4. Alfonsi en dijo:

    Hola Javier! Fijate que ambito tiene tu blog que te leemos hasta fuera de España. Por cierto, has pensado en traducir tu blog en 8 idiomas (como minimo). Para empezar gracias por hacernos pensar y por compartir tu tiempo y conocimientos con el resto de los mortales. Una accion muy noble por tu parte (o acaso es que nos vendes la idea de que nos estan vendiendo algo cuando en realidad eres tu quien pretende vender algo?) Ironias aparte, los tema “crisis”y “politica”me da miedo. Sobre todo cuando hay tanta inestabilidad. Son tiempos en los que personajes a lo “Adolf Hitler” podrian resurgir. Obviamente es impensable pero…la gente descontenta lo que busca es un lider. Y aqui te dejo una propuesta…islamofobia. Un abrazo , Alfonsi ( espero no dañar la vista a nadie pero en mi teclado la tilde brilla por su ausencia)

    • Hombreeeeeeeee, veo que este blog ha alcanzado ya su punto de madurez internacional.
      Si hasta se lee en Holanda, donde los teclados no tienen tildes.

      Pues me has pillado.
      Sí, en realidad soy yo quien con la excusa de vender la idea de que nos están vendiendo algo lo que pretendo es vender algo.
      Pretendo vender este blog a la que alcance los 100 millones de lectores.
      Y se lo venderé a Zuckerberg por 10.000 millones de dólares.
      Al ritmo actual de suscriptores al blog creo que esto ocurrirá en 10 millones de semanas.
      Es decir, para el año 194.319.
      A ver en qué estado me encuentro entonces.

      Y sí, es tiempo de que puedan surgir figuras populistas.
      Gente que viniendo de fuera de la política tradicional (lo que da un plus de valor, estando tan desprestigiados como están los políticos tradicionales) y tocando tres o cuatro teclas básicas alcance cuotas de poder.
      Y lo que me parece más importante.
      Que contaminen con su discurso el discurso de los partidos mayoritarios, porque vean en tocar esas teclas la forma de no perder votos.
      Aquí ya está empezando a suceder un poco. Y en Holanda ese camino ya se empezó a recorrer hace más tiempo.

      Tomo nota del tema que propones, aunque formulado tal cual no acaba de encajar del todo en el foco del blog.
      Pero a lo mejor dándole un enfoque lateral sí puede ser factible.
      Lo miraré con calma.
      Y en caso de duda, llamaré a Zuckerberg a ver cómo lo ve él.
      O a Botín.
      El que se me ponga primero.

  5. Javi, eres la ostia. Y paro por aqui que ya parece peloteo.

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